lunes, 26 de octubre de 2015

Médica y Payasa

Este artículo está publicado originalmente en AMFJoven, revista de semFYC. Esta es la referencia AMFj2015;4(5):6 y podéis acceder a él clikando AQUI.
El Comité Editorial me ha dado permiso para publicarlo también en mi blog, así que aqui os lo dejo. Un poquito más de mi, y de mi manera de ver la medicina :)

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Cada vez que alguien me pregunta por qué decidí entrar en la carrera de medicina y también cada vez que yo misma me lo pregunto tras una guardia para olvidar o cuando el estrés o el cansancio se apoderan de mí, la respuesta se me dibuja en la mente con una nariz de payaso.
Quizás aquí leído parezca irrisorio, incluso poco sensato o infantil, pero es la pura verdad; decidí optar por el camino de la medicina al conocer a través de una película la historia de un hombre tan médico como payaso: Patch Adams*, un señor que decidió convertirse en médico porque quería conectar con las personas.
Con esa idea desafió la imagen de lo que representaba un médico en una época no tan lejana: personas distantes, acostumbradas a darse importancia y a sentirse autoridades en materia de salud. Científicos paternalistas que casi siempre obviaban el lado humano de la profesión y se centraban en las enfermedades sin poner interés en conocer la historia, la idiosincrasia, los valores, ni tan siquiera el nombre de sus pacientes. Patch Adams se negó a subirse al pedestal reservado a los ilustrísimos doctores para quedarse al lado de los pacientes, cara a cara y de igual a igual. Y el símbolo más irreverente de su desafío fue la nariz de payaso.
Aquella idea de la medicina me entusiasmó en su momento y aún hoy me sigue entusiasmando. Descubrí que convertirme en médica (y después en médica de familia) me abría la posibilidad de acompañar a las personas en momentos de vulnerabilidad, sufrimiento y dolor, de resolver sus dudas, y de recuperar la identidad que en ocasiones les es robada al convertirse en números tras una enfermedad.
Entendí con aquella película que lo que yo quería hacer con mi vida era estar al lado de las personas, formarme para ofrecer lo mejor de mí misma desde esa posición privilegiada en cuanto a cercanía y confianza, y sobre todo ser el contrapunto de lo que muchas personas imaginan cuando se habla de los hospitales y los médicos. Se me llenó la cabeza y el corazón de ilusión por ser una médica cercana, comprensiva y comprensible, empática, humana.
Y para ser esa clase de médica, la herramienta más imprescindible; más que el fonendoscopio o la bata, es la nariz de payaso.
¿Y qué tiene de especial y de transgresor este objeto tan simple?
Ponerse una nariz de payaso en público es un acto de valentía porque al momento te hace destacar. Y destacar es salir de la zona de confort, en tanto en cuanto no sabes qué pasará después, cómo reaccionará la gente, qué pensarán de ti.
Pero además una nariz de payaso no es ofensiva para nadie, ni se puede usar como un arma, ni tiene una sola connotación negativa. Su único objetivo y para lo que fue creada es para hacer reír y sonreír. Soy incapaz de ponerme una nariz de payaso sin sonreír al mirarme y ¡no creo que nadie pueda! ¿No es una cualidad maravillosa para un objeto tan simple? A mí, sin duda, me lo parece…
Por eso creo firmemente que una nariz de payaso, además de cambiar una cara y provocar una sonrisa, es indudablemente capaz de cambiar (mejorar) mi manera de hacer medicina.
El ponerme una nariz de payaso como complemento de mi disfraz de médica permite que tome constancia de que mi bata y mi fonendo son, no insignias de lo que soy, sino herramientas que ofrecer y poner al servicio de los demás.
Ser payasa además de médica me humaniza, me permite despojarme del ego, del falso prestigio y el pedestal que a veces me tienta, y mirarme a los ojos en un espejo encontrando en ellos la razón por la que tomé este rumbo: un espíritu lleno de ilusión, optimismo y ganas de hacer sonreír a los demás.

video


 

*Patch Adams” (1998), es una película basada en la historia de la vida del Dr. Hunter "Patch" Adams y el libro Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter, de Adams y Maureen Mylander. El Dr. Adams decidió convertirse en médico tras hacerse la firme proposición de hacer mejor la vida de los demás, y puso en jaque a la comunidad médica de los años 70, por sus métodos poco ortodoxos de ejercer la medicina.
“La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: La indiferencia.”
ROBIN WILLIAMS - Hunter 'Patch' Adams

3 comentarios:

  1. Me encanta la manera que tienes de expresarte. Hace tiempo que te sigo y me entusiasma leer tu blog. Puedes seguir.

    Domingo Macías

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  2. tu blog es una maravilla
    me gusta el sabor que le pones a tus escritos

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  3. Me ha gustado muchísimo tu entrada :)

    Ojalá mantengas siempre esa ilusión y no te quites nunca tu nariz de payasa.

    Un saludo :)

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