martes, 3 de febrero de 2015

Reflexiones de un mueble en la consulta: parte 1

Imagen obtenida del blog "Diario de a bordo"

Como quizás sepáis, como parte de mi formación para ser especialista en medicina familiar y comunitaria (para convertirme en médica de cabecera), he de rotar muchos meses por el hospital. Y digo muchos porque en global es más de la mitad del periodo de formación y también un poco por lo largo que se me hace a veces.

Si, cierto; para tener una buena formación en la todología que caracteriza a esta especialidad no está de más pasar por  el aro de las especialidades hospitalarias, ya que de todas puedo recoger un poquito y una idea general para aplicar en mi futura consulta de atención primaria. Pero lo que me escama, es que en cada servicio parecen tener clarísimo cuánto (no tanto el qué) tienen que enseñarnos para que no les saturemos las consultas con chorradas, pero rara vez crean un espacio para el aprendizaje bilateral, ni se les suele ocurrir pensar que quizás también hay cosas que pueden aprender de la medicina de familia y de nuestra manera de hacer las cosas (no hablemos de considerar la rotación de sus residentes por primaria...).

Y es que aunque MFyC probablemente sea la especialidad más heterogénea del mundo en cuanto a la gente que se dedica a ella y que cada médico o médica de cabecera puede actuar de una forma muy distinta, existen aspectos - no voy a decir inherentes a la especialidad, pero sí más visibles o de más peso - que si se trabajan redundan en una mucho mejor atención médica, relación con la/el paciente y de forma más tangible en una mayor eficiencia del sistema sanitario como tal.

Resulta que los médicos y médicas de familia nos preocupamos tanto por cosas como la comunicación con lxs pacientes, la justicia sanitaria y la seguridad del paciente que hasta tenemos dentro de nuestras sociedades científicas, grupos de trabajo de profesionales cuya misión es formar, actualizar y motivar al resto de profesionales para que tengan en cuenta y prioricen estos aspectos en su actividad clínica habitual.

Será por esto, y porque elegí hacer medicina de familia, por lo que en cada rotación hospitalaria no puedo evitar pensar cuántas cosas estamos haciendo mal. 
Y lo peor... que IGNORAMOS totalmente (o nos importa un pimiento) lo mal que lo estamos haciendo. Me horroriza. Me atormenta. Me escandaliza. 

Porque estos aspectos que he comentado anteriormente no solo brillan por su ausencia en la mayoría de las consultas si no que además no hay ni un mínimo interés por integrarlos en ellas. 

Vayamos por partes...

Todxs lxs médicxs somos expertísimos en comunicación asistencial ¿verdad que si? Nos presentamos siempre a lxs pacientes, mantenemos contacto visual, mostramos interés en lo que nos cuentan, prestamos atención al no verbal para percibir si se está entendiendo o no la información que damos... 
Porque si la gente no nos entiende es porque no pone atención, o porque no tienen dos dedos de frente hombre, si repetimos las cosas mil veces...
Yo le informo, ya si usted no se entera no puedo hacer más mire; pregunte... pero no pregunte mucho que tengo gente esperando fuera y que comer corriendo para ir a la privada esta tarde. Y total para las tonterías que me va a usted a preguntar pues mejor no perdemos el tiempo. Se viene con su hijx universitarix que seguro que se entera de todo y después se lo explica... 

Cuántas caras pintadas de dudas he visto salir de las consultas de especializada... cuántas preguntas se han quedado en el aire o han sido interrumpidas por tecleo de ordenador o el ruido de la impresora, cuántas veces he tenido la tentación de intervenir al observar como el paciente atendido era el del ordenador y no el de carne y hueso frente a mi... 

Y es que créanselo, hay especialistas (también de primaria, ojo) que podrían pasar la consulta directamente al ordenador; la presencia del paciente es totalmente innecesaria y hasta molesta (no me llaméis exagerada, que esta última frase me la dijo tal cual un médico cachitólogo. Tal cual).

......

Pero es que al menos lo de mejorar la comunicación está en boca de la gente, e incluso hay valientes que la demandan: "mire usted yo lo único que le pido a lxs médicxs es que me traten bien"... pero es que te pones a hablar de seguridad del paciente y entonces ya es cuando alucinas.
Pero esa parte la dejo para otro día, que da para seguir un rato y ya me ha quedado esta entrada muy larga.

CONTINUARA...

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