viernes, 6 de junio de 2014

A mis Resis Peques

Nuestra cueva particular en el hospi
 En mi hospital las guardias de urgencias para los residentes se dividen en 2 partes. Las guardias de triaje o baja prioridad tipo consulta médica, y las guardias de boxes o de alta prioridad (urgencias de verdad – casi siempre). Las guardias de triaje se reservan para los R1, y yo ayer hice la última. La nueva promoción de resis se ha ido incorporando estas últimas semanas, y han estado viniendo de “mochilas” a las guardias para ver el funcionamiento y tener un primer contacto con alguien cercano de referencia. A mi me ha tocado ser “profe” un par de veces y después de esta experiencia, hoy me apetece dirigirme a toda esta gente, mis “Rs” pequeñ@s.

Me vais a permitir que me centre un poco más en quienen han elegido MFyC porque seguirán un camino más parecido al mío y que hable en femenino, ya que todas las que han elegido mi hospital este año, son “ellas” :) Sirva también para cada resi que empieza este año que encuentre en estas palabras algo con que quedarse.

Mis queridas Resis pequeñas: aunque éste sea nuestro apelativo cariñoso para vosotras, sabed desde el primer día que no sois pequeñas, si no GRANDES. Sois grandes por haber llegado hasta aquí y (si me permitís un gesto algo vanidoso) por haber elegido esta maravillosa especialidad que es Medicina Familiar y Comunitaria.

Los primeros pasos como médicas de verdad, detrás de los libros y enfrente de una mesa y de un paciente real, son difíciles. Tendréis miles de dudas, inseguridades, olvidaréis cosas tan básicas como hacer una exploración neurológica a un paciente que llega con mareo, o preguntar por el hábito de fumar a una persona que acuda por tos de varios días. Querréis apuntar todo para no olvidar nada, y aún así os preguntarán por las constantes o las alergias, y no será lo único que os haya faltado por indagar. Las primeras guardias son estresantes, duras, experimentas un cansancio físico y sobre todo mental al que probablemente nunca te hayas enfrentado antes y sientes que detrás de ti hay miles de ojos inquisidores esperando a que cometas algún fallo para reprochártelo o recordarte que realmente no sabes nada. Te darán miedo l@s adjunt@s y también los y las pacientes. Queridas resis pequeñas, no pasa nada, ¡es normal! Aquí donde me ves y me has visto, segura y resuelta, comentando pacientes en el pase de guardia o discutiendo formas de actuación con alguna adjunta, también he sido (y aún soy) torpe y olvidadiza, he sido rescatada por enfermería en multitud de ocasiones (y las que quedan!), y he sentido que lo que creí aprender en mis años de carrera, en algún momento entre acabar el MIR y empezar a currar, desaparecieron en un pozo negro irrecuperable. Me he sentido inútil, pequeña, lenta, torpe. Me he planteado mil veces si soy o llegaré a ser alguna vez una buena médica o me quedaré en mediocre tirando a peor. Cuando te sientas así o el estrés o la responsabilidad de tener pacientes a tu cargo te sobre pase, mira hacia arriba a tus Rs mayores y piensa que todo eso lo hemos pasado antes, que estamos ahí para echarte un cable con lo que sea (¡¡no existen las preguntas tontas!!) y que aún nos sentimos como tu en múltiples ocasiones. En estos momentos, párate, respira y apóyate en tus coerres (que están igual de asustadas que tu) y busca ayuda en quienes te preceden y en los adjuntos y adjuntas que tienen la obligación de encargarse de ti, porque NADIE empieza este trabajo sabiendo y TOD@S tenemos derecho a tropezarnos y a conducir lentos y torpes con la “L” puesta.

Las guardias de urgencias, que acaban recayendo principalmente en residentes de MFyC, pueden gustarte más o menos, pero son parte esencial de nuestra formación, primero porque es una de las salidas más comunes al terminar la residencia, y segundo porque durante las mismas estás tu ante tu paciente, cara a cara y sin intermediarios. Desde el primer momento empiezas a manejarte con la entrevista clínica y la exploración, adquieres al paciente como tu responsabilidad y despierta poco a poco la médica que llevas dentro (que está por ahí, de verdad). Lo bueno de empezar por guardias de baja prioridad, es que son pacientes con quejas como las que se resuelven diariamente en atención primaria, o sea que son perfectas para adaptarte al tipo de consulta y paciente que verás en tu centro de salud.

Durante las rotaciones, estarás siempre tutorizada, casi de la mano, y aprenderás de ver-escuchar-compartir, pero nada comparado con el salto al vacío y sin paracaídas de las guardias de urgencias. Ése va a ser el verdadero despertar como R1, y será brusco. De nuevo para, respira y piensa en esto:
eres GRANDE, pero has de hacerte pequeña. Pequeña para no centrarte en ti y en tus dificultades si no en cada paciente y su sufrimiento. Toda persona que viene a urgencias sufre. Muchas serán quejas banales que criticarás, pero piensa siempre con humildad, con perspectiva: la mayoría de pacientes no tienen formación sanitaria y nadie se ha parado a educarles en ello. Aprovecha las consultas banales para aprender a hacer una buena historia clínica, para explorar todo lo que te apetezca y palpar y escuchar lo que es normal. Aprovecha para fijarte en las caras y diferenciar la preocupación del miedo, el dolor de la queja, la desconfianza de la incomprensión. Aprende a conocer a la persona que necesita un tratamiento únicamente basado en escucha activa, y a la que tiene un problema social de base que condiciona toda su patología médica. Indaga en los rostros, expresiones, actitudes y destapa motivos ocultos de consulta, reconoce a las personas que solo buscan consuelo o información que ningún especialista le ha sabido transmitir, y a las que hay que educar para acudir antes a su centro de primaria que al servicio de urgencias (que también es nuestro trabajo!).

Aprende a preguntar siempre a cada paciente su opinión sobre el tratamiento que quieres ponerle, sobre las pruebas que vas a realizar, tómate tiempo para aprender a dar información inteliglible para personas sin formación médica (que somos muy de palabrejas!), busca las señales que te permitan darte cuenta de que algo no va bien; puede que no te estén entendiendo o que no estén de acuerdo con tu proceder.

Aprende a respetar la intimidad cuando explores, nunca dejes que tu mirada refleje tus prejuicios, oculta toda mueca de desagrado ante el mal olor y la higiene deficiente, ante el cuerpo deteriorado por los malos hábitos o la vejez y la enfermedad, porque ese es el perfil de pacientes que quizás más necesite de tu atención, de tu compromiso. No es el cuerpo limpio y cuidado el más enfermo. Elegiste una especialidad al lado mismo del sufrimiento, la miseria y la distocia social. 

Recuerda el principio de autonomía que tanto nos machacaron en la carrera, ahora debe ser tu máxima, así como el de no maleficiencia. Tu paciente tiene derecho a decidir sobre lo que se va a hacer, tiene derecho a rechazar la analgesia, a quedarse en el hospital, o incluso un pinchazo. Nunca juzgues porque cada cual tiene sus circunstancias y sus prioridades, y a pesar de ello tu nunca debes abandonarles ni repudiarles. Respeta de verdad su derecho a tomar alternativas y ofréceselas, nunca hay un solo camino correcto ni el nuestro es siempre el mejor. Aunque parezca mentira, es peor una mala comunicación que un mal proceder. L@s pacientes entienden y perdonan los errores, que los cometerás (que haya que pinchar 2 veces por que se te olvide pedir un tubo, que pidas una radiografía al paciente equivocado...) pero no hay escusa si no has contado con su opinión o no le has informado en todo el proceso. Ponte en su piel, seguro que alguna vez has estado en urgencias como paciente.

Utiliza la sonrisa y la empatía como armas contra el cansancio, el estrés y la incertidumbre. Comunícate con cada paciente con honestidad y humildad, reconoce ante ellos tus limitaciones propias y las del servicio en el que trabajas (entenderán que urgencias no es el sitio idóneo para iniciar un estudio de un proceso prolongado en el tiempo). La mayoría entienden e incluso agradecen que les hables con claridad, sin ocultar nada por miedo a parecer mal profesional o poco resolutivo. Y quienes no lo entienden, tienen un problema de frustración que no debes hacer tuyo.

Recuerda: sonríe, observa, mira a los ojos, nombra, escucha de verdad, comunícate con honestidad y de igual a igual, acércate sin prejuicios. Hazte respetar sin imponerte; deja claro que los apelativos chiqui, guapa, nena o similares no son los adecuados si vislumbras una connotación que no te gusta. Es necesario que te vean como a una profesional para que tomen en serio tus recomendaciones y entiendan que están siendo atendidos por alguien con conocimientos adecuados para resolver o al menos orientar su problema. No dejes que pregunten “¿y cuándo vendrá el médico?” ¡Preséntante!

Y si has llegado hasta aquí, tras esta parrafada, espero sinceramente que encuentres en ella algo que te ayude a aprovechar este primer año de chocazo contra la realidad de esta maravillosa pero intensa y compleja profesión, sobre todo si has sido tan valiente y afortunada de elegir MFyC. No es una profesión fácil, pero si lo que describo por ahí arriba te ha puesto los pelos de punta en algún momento créeme que no te has equivocado. Ninguna como la nuestra para contactar con la humanidad de otra persona de manera tan intensa y gratificante. Ninguna tan cerca, tan de la mano, tan orientada a manejar cada rincón del ser humano (bio-psico-social-espiritual), sin excepción, sin “largadas”.

Gran responsabilidad, gran exigencia de compromiso pero también inmensa y continua satisfacción tras cada sonrisa, apretón de manos, o agradecimiento de ese o aquella paciente.

¿Miedo? No!! Ahora empieza LO MEJOR.



Con cariño,

tu resi mayor (que aún se siente pequeña)

10 comentarios:

  1. Jolin! Los pelos como escarpias... Que grande eres!!! Has plasmado la realidad tal cual! Yo me sigo sintiendo pekeñisima tb... Se me hace raro entrar en la sala de resis y ver que ya hay gente nueva y que ya no soy R1 aunque lo piense.. En fin, a seguir creciendo juntas!!! :-)

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  2. Que rápido pasa el tiempo. .. somos R2! Yo todavía no he conocido a las mías (también son chicas).. un beso

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  3. ¡¡Que guay tener resis mayores así de buena gente!!
    Vuestra profesión es tan bonita y tan compleja a la vez, que me imagino que tener quien os apoye en vuestros primeros pasos debe ser muy importante y no siempre ocurre.
    Yo, cuando he ido a urgencias, la última vez hace bien poco, siempre miro a las médicas (casi siempre lo son) con cariño y dulzura, porque veo en ellas a mi hija, una recién estrenada R2. Pienso en lo duro que es estar allí tantas horas de trabajo, intentando atender bien a todo el mundo, tratando de centrarse en cada uno, teniendo muchos pacientes en espera y muchas horas de trabajo ya en el cuerpo. Siento mucho respeto por lo que hacen.
    Para mi eres una médica muy GRANDE, no porque sepas mucho (que sabes, jeje), sino porque llevas tu profesión en el corazón, y la ejerces con pasión. Es muy buena garantía para tus pacientes.
    ¡¡Cuanto te quiero!!!

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  4. Gracias por esas lindas palabras, ahora más que nunca las necesitaba y me ayudaron mucho, aunque Medicina es la carrera que elegí y no la cambiaría por nada, existen momento donde me aterroriza algunas situaciones. "Todo lo malo pasará" y al final el esfuerzo será recompensado. ¡ Muchas gracias por la inspiración !

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  5. Es muy interesante lo que escribes porque es muy cierto y a quien no le ha pasado ponerse nervioso y olvidar todo lo que ya sabes, yo estoy en segundo año de medicina y fue algo muy bonito leer tu blog, y se nota que tienes la vocación de ser medico y de enseñar a los que vienen detrás porque la medicina es una ciencia y arte que se debe transmitir los conocimientos a las personas que quieran aprender. Aun me falta algunos años para llegar a donde estas ahorita pero gracias a ti ya me estoy haciendo la idea de como es.

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  6. Que linda experiencia, espero en el futuro tener compañeros y profesores como tú, definitivamente las experiencias que pasamos como estudiantes son hermosas y valiosas ... gracias por compartir esto :)

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  7. Una foto preciosa :)

    Me ha gustado mucho tu entrada, se nota que te entusiasma tu trabajo. Ojalá yo tenga esa pasión por lo que elija cuando me llegue el turno.

    Un saludo :)

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  8. Hola! Aun me queda unas semanas para elegir, pero tengo dudas. Me gustaría hacer familia en Madrid, me han hablado bien de los hospitales de Mostoles y Getafe. Aunque por lo que he leido también hablan bien de Leganes, Fuenlabrada...Tengo varias dudas, en estas zonas, en qué número de orden se suele acabar las plazas? Debo ir a preguntar a los centros de salud cuando nos digan el número de orden ? Y si es así, como debo hacerlo? Me refiero, si llamar para ver cuando me pueden atender, si presentarme en persona e intentar buscar a residentes para preguntarles, la verdad que nadie me ha dicho como hacerlo... (Por si me puedes dar algún consejo).
    Otra pregunta, no soy de allí, buscaré piso, y ya de paso te pregunto si en los hospitales ponen algún anuncio para compartir piso, etc (más que nada por ir planeandome un poco la vida). Un saludo! Y gracias por los abteriores consejos!

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    1. Hola MIRMIR,
      Siento no poder ayudarte mucho pero yo no me informé sobre Madrid cuando me tocó elegir. Lo que puedo hacer es darte el contacto del Vocal de Resis de la Sociedad Madrileña de MFyC que quizás pueda darte más información: vocalresidentes@somamfyc.com . Se llama Jorge

      De lo del número de orden tampoco tengo ni idea, pero quizás te pueda ayudar el Blog Gangas MIR http://gangasmir.blogspot.com.es Yo creo que lo importante en MFyC es elegir un buen centro de salud. Lo suyo es que te acerques a los que más te interesen y preguntes por los MIR que estén por ahí, a ver si te pueden contar un poco qué tal. Llamando también se puede hacer, no hay problema. Sí que suelen poner anuncios en los hospis de gente que alquila o comparte pisos. También es buena idea buscar por Facebook.

      Mucha suerte en tu aventura! :)

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  9. Como futura resi de familia (espero) me ha encantado!
    Enhorabuena por tu blog!

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