miércoles, 4 de diciembre de 2013

El futuro en buenas manos

Hoy hago uso de mi espacio en el mundillo virtual para traeros un trocito de una entrevista que me ha encantado de la revista MyS (Mujeres y Salud) que acabo de descubrir. Lo extraigo y lo copio en el blog porque es una conversación que refleja muy bien muchas de las ideas que tengo yo sobre esta especialidad, algunas que ya he compartido por aquí, otras que me gustaría transmitir a mis compis del resto de especialidades, y la mayoría muy dialogada y compartida con mis colegas residentes de familia y médic@s de atención primaria.

Para mi es un lujo comprobar como en muchos sitios los valores de esta especialidad se discuten, se descubren y se atesoran. Las compañeras que dialogan en esta entrevista reflexionan entre otras coas sobre el desconocimiento que se tiene de la atención primaria debido en gran parte a la escasa o nula formación al respecto en el pregrado, sobre la escasa relación entre sus objetivos de aprendizaje y los que se nos imponen, y sobre la característica principal y diferenciadora del profesional de atención primaria que es la atención integral de la persona en su contexto vital.
Las residentes hablan de la formación hospitalaria y lo diferente que es la perspectiva con respecto al CAP, reflejan lo (como mínimo) perdid@s y desencajad@s que nos sentimos a veces...

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       El futuro en buenas manos
Extracto de la conversación en torno a la profesión de médica de familia  mantenida entre las médicas senior (MS), médicas jóvenes (MJ) y médicas residentes (MR) del CAP de La Pau, Barcelona.

            

Pilar Babi (MS): La idea de reunirnos hoy tiene dos antecedentes: uno es que la revista MyS me pidió, por segunda vez (la primera se publicó hace unos años) una reflexión sobre la atención primaria de salud y, ante la demanda de un nuevo artículo, me surgió la idea de recabar la opinión de las profesionales más jóvenes. El segundo antecedente es un hecho que me marcó bastante, una anécdota de Noemí que me dijo, en plena época de mayor presión asistencial: “Yo cuando sea mayor no quiero ser como vosotras”.
 Con este intercambio queremos pues entender lo que nos pasa y ser, con estas palabras, altavoz de nuestra realidad. 

Pilar BABI: ¿Cómo estáis viviendo la incorporación a la primaria? ¿Qué pensáis sobre la atención primaria?  

Noemí DE MIGUEL (MJ): Pienso que nuestra profesión requiere una dedicación muy importante, nadie en la facultad nos explicó realmente lo que se trabajaba en la primaria y en qué condiciones, con qué presión. Nadie en la carrera nos enseña a ver a una persona en global, estudiamos síndromes, enfermedades pero no a la totalidad de la persona en sí con la parte social y psicológica, parte que muchas veces es la que más nos sobrecarga porque no tenemos recursos, nadie nos ha enseñado; escuchamos muchas cosas a las que no encontramos solución y nos llevamos esa impotencia a casa. Todo esto me disgusta porque me encanta mi profesión pero cuando veo las listas o veo los objetivos o que me juzgan por números me acude la angustia. Es triste reconocer que yo me decanté por la medicina de familia por su aspecto global, para ver la parte subjetiva y objetiva de las personas, pero a mí sólo me juzgan por la parte objetiva. Tristeza también por la visión que nos considera únicamente derivadores a especialistas.

Victoria CENDRÓS (MR4)- Te encuentras con síntomas que no sabes explicar, que no encuentras la causa, con un montón de problemas sociales, psicológicos, familiares... Tienes que ser psicólogo, saber de entrevista clínica, que tampoco te lo nombran en la carrera y, según el paciente, es complicadísimo. Todo esto lo aprendes en la especialidad y sobre todo en el CAP.
 
Blanca DE GISPERT (MJ)- Es notable la diferencia que existe entre el mundo real del sistema sanitario en el que vivimos y el mundo universitario. El mundo universitario no deja de ser reflejo de la importancia que se le da al hospital y a la formación hospitalaria cuando, en realidad, esto no representa a la mayoría de los médicos que trabajan en el sistema sanitario ni de los pacientes. No deja de ser frustrante que la importancia de la atención primaria no se vea reflejada en la formación de todos los médicos. No se piensa en formarte como médico global biopsicosocial. Lo que nos suele pasar a la mayoría de los médicos que trabajamos en primaria es que nos faltan herramientas, seis años estudiando para no tener esas herramientas que vas adquiriendo con el tiempo. Si en la universidad la primaria no está reflejada, probablemente se debe a que hay una cierta desvalorización de la especialidad en sí.
 
Núria ROS (MR3)- Yo creo que eso está cambiando desde la llegada de la especialidad. Desde los hospitales se promueve el control por el médico de familia... 

Núria CARRERA (MJ)- Ese es el problema que ¡todo para el médico de familia!, como un cajón de sastre.

Elisenda Pigem (MR2)- Sí, la universidad está cambiando, pero el aprendizaje para médico de familia desde el hospital no tiene enfoque, eres tú la que canalizas lo que quieres aprender y lo que no...
 
Belén CARPIO (MJ)- Yo estoy entre las mayores y las pequeñas. Por una parte, la carrera ya esta lejos, añoro la época de residente, que para mi fue la mejor época de mi vida, la recuerdo con mucho trabajo con muchas guardias pero estaba contenta. Tenía la impresión, en el hospital, de que la primaria se  valoraba. Era un hospital pequeño y éramos los únicos residentes. Con los años, la visión me ha ido cambiando, la ilusión y las ganas las tengo, y es lo que me mantiene, pero hay veces que me pregunto ¿cómo se aguanta ésto?. Porque está lo que me enseñaron y luego otro mundo con otros intereses, con objetivos, con números.., que no es lo que me gusta, yo quiero hacer medicina, quiero ver pacientes. Cada vez tenemos menos tiempo por visita, antes podías razonar, dedicar tiempo al paciente, ahora todo va mucho mas rápido... Tengo una cierta decepción. Xesca, que fue mi tutora (para mí es mi maestra) me enseñó la atención al paciente, la atención domiciliaria, la dedicación..., pero ahora con los “objetivos” todo esto se pierde.

Jackeline CASTAÑEDA (MR1): Veo una diferencia en la formación de un país sudamericano a un país europeo. Nosotros siempre estamos con manejo de pacientes desde el segundo año de carrera, y en el séptimo año, que es el último, es el internado, y desde el primer día del año hasta el último estamos sólo en el hospital. Es el peor año pero es en el que uno aprende más. Lo positivo es que tenemos mucho que dar a los pacientes, de lo que somos. Es una entrega diaria. Es gratificante porque no sólo tenemos el don de la palabra sino que tenemos el don de la mirada, de la sonrisa, de la mano, de los gestos...Lo negativo es la carga emocional, acabas muy cargado al final del día, hay mucha responsabilidad, hay pacientes de todo tipo, unos muy exigentes, disconformes, con trastornos de personalidad... Acá todos tienen acceso a la Seguridad Social, allá no es así, por lo que acá son muy demandantes.
Una cosa que a mí me ha ayudado es ponerme en el lugar del paciente. Creo que si alguna de nosotras ha ido a una consulta médica, al menos yo, siente ansiedad, temor, entonces lo mejor es ponerse en el lugar del paciente para ver como se sienten. Y otra cosa más, cada vez que una sienta que flaquea, que las fuerzas se le van o que ya no puede más hay que pensar y recordar por qué está donde está, qué es lo que le llevó a hacer lo que hace. 

PILAR BABI ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué escogiste esta especialidad?
 
Marita GUARNER (MS)- Yo claramente escogí medicina porque quería ayudar a los demás, es lo que a mi me movía. Me movía por venir de una saga de médicos, claro, yo desde pequeñita acompañaba a mi padre a Sant Pau los domingos por la mañana, entonces mi padre pasaba consulta y nosotros corríamos por allá.
 
Núria ROS– Nosotras mismas tendemos a decir ”no, no, esto al especialista”. ¿Cómo que el especialista? Nosotros también somos especialistas. Claro que hay que derivar, pero derivar al cardiólogo, al oftalmólogo, no al especialista, porque ellos son especialistas igual que yo.

Pilar Babi: El la vorágine de las dificultades, nos olvidamos de las cosas esenciales...

Xesca PEÑAS (MS)- Yo creo que nuestra especialidad tiene un privilegio
respecto a las demás y es que nos sitúa en el contexto de las personas
. En la facultad te enseñan los síntomas que conforman la enfermedad pero resulta que aquí no viene una enfermedad, viene una persona y, en su salud o en su enfermedad, te explica lo que siente, lo que vive, las dificultades relacionales, sus propios síntomas de disfunción del cuerpo. Puede tener una úlcera que le esté produciendo el dolor, pero en este dolor también influyen otras cosas, y nosotros tenemos la capacidad de separar una cosa de la otra. Y eso lo vas adquiriendo con el tiempo, con la práctica, con la reflexión, con el estudio, con el compartir con los compañeros. Entonces los pacientes y los profesionales nos encontramos; ellos tienen sus vivencias y nosotros tenemos las nuestras, y yo creo que en esta relación hay una influencia mutua y un enriquecimiento mutuo. Los pacientes no sólo traen su dolor, traen sus vivencias, traen una serie de cosas que si uno está atento lo puede reconocer, lo puede interpretar y se pueden poner en común. Lo negativo es el contexto en el que tenemos que ejercer la profesión. Hay tantos ruidos externos que a veces nos hacen perder esa capacidad. Como tenemos que trabajar en un sistema organizativo, pues resulta que el sistema organizativo cada x tiempo va priorizando una serie de cosas, pues bien, ahora se prioriza el registro de no-se-qué, prioridades ya no son los criterios que tú tenías como profesional y que tú valoras sino que son el número de visitas o la no demora, la accesibilidad... Son cosas que distorsionan mucho el día a día y que hacen que en estos momentos una se cuestione cómo está trabajando, cómo le ven los demás, tanto los pacientes como el resto de los compañeros. Y luego, la otra cosa es que me gustaría transmitir a las residentes jóvenes, los  valores de nuestra especialidad, y que se aunaran esfuerzos para que esos valores prevalezcan....

Laura LUQUE- (MR4) – Yo en el hospital estaba muy agobiada, sobretodo en las guardias, las llevaba muy mal: ves un paciente sin saber nada de él, y luego se va a casa y ya no sabes nada más; a veces tenía que dar las altas un poco forzada por el adjunto, no se valoraba la situación social del paciente. Me iba pensando: “ahora este hombre se ha ido a su casa, saldrá a la calle...” Entonces para mí venir al CAP era como volver al paraíso...

Núria Carrera- ...tenía claro lo de médico de familia, ... me gustaba sobre todo la vertiente social. Y es verdad que cuando estuve en el hospital pensé “esto no es lo mío”. Porque “Oye, hay un pie en la habitación 204 y una mano en...” ¿Cómo que “un pie”? Y cuando estuve en el ambulatorio y tuve la suerte de tener un  tutor espectacular y en un barrio también conflictivo, me di más cuenta aún. Por ejemplo, teníamos un paciente que venía todos los días a pincharse la insulina porque él no sabía pincharse, pero cada vez que iba al hospital salía con insulina y el médico del hospital diciéndole que cómo su doctor no se la recetaba... Son estas cosas que dices “es que en el hospital no se enteran de la misa a la media” Yo creo que esta es la gran suerte del médico de cabecera, que está en el  contexto de las cosas.
Para mí el problema es el no tener tiempo, y tener que renunciar a cosas que harías. A mí me encantaría saber de todo, pero no puedes saber “mucho” de todo, y me tengo que conformar con saber un poco de todo... 

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La entrevista continúa y tiene un par de aparados más muy interesantes. Lo podéis leer entero aquí. Por mi parte os he traído al blog lo que me parecía más interesante y más acorde con lo que quiero transmitir.

Compartir esta entrevista me parece una buena manera de iniciar una serie de reflexiones sobre la formación de los residentes de atención primaria y un diálogo con el resto de residentes y tutores de otras especialidades, ya que parece que lo que se comenta en ella engloba preocupaciones compartidas por residentes MFyC de todo el país, y ya que se nos acusa de ir de víctimas y de demonizar al hospital y al resto de especialidades.

La residencia en MFyC tiene particularidades que en mi opinión se tienen muy poco en cuenta en los hospitales que acogen buena parte de nuestra formación, incluso en nuestras unidades docentes (ver si no esta reflexión que comparten desde un centro de salud).
Además parece generalizado considerar que como trabajadores del primer nivel asistencial no tenemos nada que aportar a quienes ejercen en el segundo nivel.

Con estas dos premisas no es de extrañar que exista una sensación generalizada de desvalorización de nuestra especialidad, de no-pertenencia equipo hospitalario, de ser el último mono...

En mi opinión solucionar este problema no es algo que interese solo a la especialidad de atención primaria si no que enriquecería enormemente al personal hospitalario y al sistema de salud, ya que abriría una puerta al aprendizaje bidireccional y permitiría mejorar la eficiencia basada en un trabajo en equipo real. 

Que en el hospital se reconozca que se tiene algo que aprender de los centros de salud es la segunda parte del trato, indispensable para optimizar la formación del residente de atención primaria e indudablemente la del residente hospitalario. En el ámbito ambulatorio se viven circunstancias con el paciente que no se viven en un hospital y que muy probablemente confieren habilidades que marcarán la diferencia entre el éxito y el fracaso del acto terapéutico de un especialista.

El problema seguramente resida en que esto último no se lo cree casi nadie. Y quien no haya pasado por un centro de atención primaria con mucha más probabilidad...

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