viernes, 15 de marzo de 2013

El acto médico es cosa de dos

Carnaval Salud Marzo 2013: Paciente empoderado ¿Realidad o ficción?


Esta es la primera vez que mi blog participa en un Carnaval de Salud. Estoy contenta porque el tema de este mes me ha llamado mucho la atención así que aquí va mi humilde aportación. Espero que os animéis a dejar vuestra impresión en los comentarios :)

¿Qué es un paciente empoderado? A estas alturas, creo que a la mayoría de la gente al menos le suena este término. En realidad es una traducción del la palabra inglesa empowerment y se utiliza para referirnos a personas que adquieren una serie de herramientas y habilidades con el fin de poder desenvolverse con soltura y acierto en un determinado campo. En este contexto, en el campo médico.

¿Paciente empoderad@ o infoxicad@?
Hace no mucho tiempo la información relativa a la salud y la enfermedad estaba reservada casi en exclusiva a las profesiones sanitarias. Fuera de esta esfera la gente se movía en la más absoluta oscuridad y por tanto solían creer a pies juntillas en la palabra del médico o la médica en cuestión. En la era de las comunicaciones el acceso a la información está al alcance de la mayoría y con ello también la información médica. Incluso aquellas personas que dicen no soportar los hospitales sienten curiosidad cuando se trata de la salud. No hay persona con acceso a internet que se resista a buscar información sobre procedimientos diagnósticos, posibles tratamientos y conocimiento en general sobre la enfermedad o lesión que les han dicho que padecen.

Esto tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, que los pacientes conozcan las particularidades de su enfermedad les permite ser autónomos y tomar decisiones con conocimiento de causa. Además en muchos casos ayudará a disminuir su ansiedad ante el proceso, y la relación médico-paciente será más colaborativa, dejando a un lado el paternalismo médico clásico a favor de un papel de asesoramiento y acompañamiento.

Por otro lado, las fuentes de información en la red son infinitas, y desde luego no todas son fiables. Muchas webs tratan de engañar y ofrecen publicaciones sesgadas o manipuladas en favor de intereses comerciales. Otras simplemente parten de fuentes de dudosa calidad científica. Y en muchos casos l@s usuari@s de estas redes no sabemos discernir entre lo fidedigno y lo engañoso. 
La infoxicación o sobrecarga informativa puede generar todo lo contrario a lo que sería deseable: un aumento de la ansiedad por la anticipación de "lo que me puede estar pasando", la demanda y exigencia de soluciones, desconfianza en el médic@ y en el peor de los casos en una cascada diagnóstico-terapéutica innecesaria. La mala gestión de la información por parte del paciente es pues el caballo de batalla de la medicina del siglo XXI.

¿Solución? La implicación de los profesionales sanitarios.
Dejando claro que haber estudiado medicina no nos otorga el saber tomar las mejores decisiones en todos los casos, y siendo el principio de autonomía uno de los preceptos más importantes de nuestra ética profesional, lo que es indudable es que por nuestra formación, tenemos muchas herramientas, recursos y conocimiento que podemos (y debemos) poner al servicio del paciente en el proceso de enfermedad.

Y si ya se habla de recetar aplicaciones para el móvil, resulta lógico poner sobre la mesa la propuesta de  recetar información y de elaborar junto al paciente un programa de autocuidados. Gracias a la enorme cantidad y calidad de muchos y prolíficos blogs y webs de salud, podemos servir de guía a nuestr@s pacientes para que la información que reciban sea la adecuada.

Mi opinión es que en la práctica clínica, como en la vida, se trata de renovarse o morir. No vale decir “no se” o “no me interesa”. Considero que al igual que es nuestra obligación estar al día de los últimos protocolos y publicaciones científicas, también debemos estar al loro de cuáles son las mejores webs para recomendar nuestros pacientes, y de qué manera podemos agilizar la comunicación con ellos. Hoy ya no basta con adaptar nuestras palabrotas médicas a expresiones que pueda entender cualquier persona, también debemos procurar que nuestr@ paciente se sienta segur@ en cuanto a las decisiones que deba tomar sobre su salud, que tome las riendas y elija lo que es mejor para él/ella.

Tampoco creo que sea una actitud limitada a pacientes con enfermedades crónicas. Yo personalmente entiendo el empoderamiento como dentro de la educación sanitaria. Es muy útil que la gente tenga nociones básicas de salud para saber por ejemplo cuándo debe acudir a urgencias. Es útil que conozca cómo es un dolor de cabeza alarmante o cuándo es suficiente con tomar un analgésico. Es útil prevenirles contra los peligros de la medicalización y de la importancia de optar por hábitos saludables. También es necesario actuar en aquellas personas con miedo a tomar cualquier medicamento. En las consultas muchas veces se es testigo de dudas pequeñas que muchas veces al paciente le cuesta contar por miedo a que se le tome por tont@. Empoderar también es dialogar y resolver esas dudas sobre su cuerpo o su enfermedad, desmontar los falsos mitos que aún persisten.

Quizás no todo paciente sea un candidato ideal pero en la medida de lo posible debemos procurar que adquieran participación en el acto médico. Creo que cuando interiorizas que tienes “poder” sobre tu situación y que no todo es esperar a que alguien haga algo por ti las probabilidades de éxito son mucho más altas. Tener información veraz y contrastada, entender por lo que se está pasando y percibir que se tienen herramientas para alcanzar una mejora es clave para conseguir un buen cumplimiento terapéutico y mejorar la calidad de la asistencia.

En resumen, creo que el empoderamiento es una herramienta enormemente útil y que nos brinda la oportunidad de realizar el acto médico de una forma totalmente nueva y mejorada. La inclusión del autocuidado está siendo de vital importancia en la consecución de los objetivos marcados y sobre todo genera una actitud más positiva en la forma de llevar una enfermedad o condición.

Como sanitari@s, es imperativo que perdamos el miedo a enfrentarnos a un paciente empoderado. Ya que está claro que no podemos impedir que l@s pacientes vengan a la consulta después de visitar al Dr. Google y que no nos vamos a librar de preguntas y exigencias, como profesionales la única salida válida que yo veo es adaptarnos y usar nuestros conocimientos para redirigir esa información y alcanzar un punto de entendimiento que nos permita trabajar. El empoderamiento es la cura contra la infoxicación

Que esta nueva situación nos sirva como recordatorio de nuestra responsabilidad para con nuestra formación, que nos empuje a crecer en profesionalidad y humanidad. Trabajemos juntos con nuestr@s pacientes. Porque el acto médico siempre ha sido cosa de dos.

Para terminar como a mi me gusta, os dejo con un vídeo de @tamarasancho que me encanta sobre Carlos, paciente empoderado :)


* Si queréis consultar el resto de post publicados para este Carnaval de Salud están en recopilados en esta página de Wikisanidad.

2 comentarios:

  1. Gracias Belen. Estas ultimas semanas he tenido que vivir una experiencia de enfermedad de mi hijo, y he agradecido muchísimo que el médico nos aclarara todas las dudas y permitiera las preguntas.
    Empoderarnos de nuestra propia salud es imprescindible para se personas completas.
    Comparto contigo la visión del corresponsabilidad médic@-paciente.

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  2. Me ha hecho meditar sobre como esto debe afectar también a la modificación del sistema de enseñanza en general, pero para relacionarlo mas con este tema, de la enseñanza sanitaria.

    Soy estudiante de medicina y estoy harto de memorizar datos y listas que sé que no me van a ayudar para nada en el ejercicio de la medicina, nombres numéricos que memorizo y vomito en el examen para aprobar.Y mas inútil me parece con la cantidad de información que hay disponible al alcance de la mano. Creo que debería ser más importante dedicar más tiempo a enseñar como manejar esa información que todos poseemos, en vez de enseñar a memorizarlo, ¿para que memorizar sistemáticamente todo, cuando tenemos un aparato que nos conecta en segundos a la mayor biblioteca jamas creada que contiene todos los conocimientos recopilados por el ser humano?¿no sería mas útil aceptar el cambio de los últimos tiempo y adaptar no solo tratamientos a las últimas tecnologías si no también a la vida diaria del médico? (como se hace en realidad, ya que estoy acostumbrado a ver a las nuevas generaciones de médicos con sus ipad y iphones consultando lo que necesitan).

    Muy interesante, gracias por tu aportación, un saludo ACL.

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