sábado, 16 de febrero de 2013

De locuras en febrero y ranitas sordas

"Febrerillo el loco, con sus días 28"


Dice el refranero popular, que Febrero está loco a causa de las alternancias y cambios bruscos que experimenta el tiempo durante este periodo del año.

Yo a veces soy un poco como Febrero.

Este mes no empezó para mi con muy buen pie, pero estando ya en el ecuador de este loco con el que me identifico, puedo decir que empiezo a sentirme yo misma otra vez.

El pasado 14 de Febrero, se celebró el Día Europeo de la Salud Sexual. Y hace tan solo unos días me enteré de que este año por primera vez se organizaba el evento "One Billion Rising" dentro del proyecto V-Day, que pretende concienciar sobre la violencia ejercida sobre mujeres y niñas de todo el planeta. La invitación se ha extendido a cada mujer y cada hombre que quisiera unirse a la protesta usando como únicas armas la música y el baile.

Yo me enteré gracias a uno de mis tíos, que colaboró en la difusión del flashmob que se iba a montar en su barrio de valencia, y que a su vez me animó a crear un evento y compartirlo por las redes sociales con la esperanza de que la gente de Badajoz se animara a participar. ¿El resultado? 6 personillas bailando y toda una plaza de estupefactos y estupefactas paseantes que se quedaron a escuchar y ver qué mosca nos había picado.

Tuve 2 días y medio para organizarlo todo, difundirlo, encontrar a quien me prestara un altavoz y una alargadera, aprenderme el baile (o intentarlo), imprimir algo de cartelería y pegatinas, escribir un manifiesto... 
En mi casa me llamaron loca. Yo misma lo pensaba y me agobiaba la idea de que resultara un fiasco, un desastre. Y es que vaticinaba un gran fracaso. Sabía que no conseguiría congregar a mucha gente, sabía que el baile era difícil de aprender con tan poco tiempo, sabía que no habría prensa que quisiera venir a un evento organizado de prisa y corriendo por una doña nadie.
Pero algo en mi interior me decía que debía intentarlo. Que una causa tan importante no debía pasar por mi sin que yo hiciera algo al respecto. No se porqué nada consiguió desanimarme esta vez. Quizás porque encontré algunos apoyos inesperados y porque poco a poco las cosas iban saliendo, aunque hasta el último momento permaneció la duda. 
Nunca pensé que con el resultado tan modesto que finalmente obtuvimos me podría sentir tan satisfecha. No saldremos en la prensa y mucha gente de esta ciudad ni se habrá enterado de lo que hicimos. Pero no me importa. Porque no me rendí. Porque luché contra viento y marea, desoí a quienes me llamaron loca, idealista, tonta. Y eso para mi ha sido un paso muy importante.


Me viene a la mente una fábula que leí hace poco y que os traigo para que sirva de apoyo a esta reflexión:


La ranita sorda.

"Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: ¿No escuchabas lo que te decíamos? Resultó que la ranita era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco".

                                        

Cuánto daño pueden hacer palabras de desánimo, la gente que no entiende porqué luchas y que te increpa una y otra vez para que desistas, para que no lo intentes. Ojalá fuéramos capaces de hacernos sord@s ante este tipo de consejos, que aunque no suelen ser mal intencionados y aunque vengan de gente que nos quiere, nos llevan a desistir de proyectos que pueden no significar mucho para el mundo, pero cuyo éxito puede ser para nosotros el empujón que necesitamos para sentir o recuperar la motivación.

Qué importante es encontrar a gente que nos apoye, gente con la que trabajar por una causa común, voces de esperanza, de positivismo, de "si se quiere se puede". Pero quizás más importante aún sea creer en nuestra propia capacidad de hacer cosas, perder el miedo, la vergüenza, sentirnos llen@s de fuerza para cambiar lo que queramos y no nos guste.
En mi caso también hubo en esta ocasión personas que me prestaron su apoyo incondicional, y a pesar de no estar tampoco convencid@s del éxito, se lanzaron a la piscina conmigo. Y si conseguimos algo bueno el mérito es también suyo (Gracias!!).

No seremos todopoderos@s ni tendremos capacidad o recursos para hacer cambios gigantescos pero sí podemos formar parte de una cadena de pequeños cambios que sorprendan y que animen a otras personas a creer en si mismas y en su potencial.

En palabras de Nietzsche: «Quien tiene algo porqué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo»
Busquemos nuestro o nuestros "porqués" y moldeemos el "cómo". Si nos rendimos ante la adversidad jamás saborearemos la victoria, jamás obtendremos un solo triunfo.



Esto es lo que para mi ha traído febrero (y aún no ha acabado!). Una locura que salió bien y que ha prendido como una mecha en los corazones que nos reunimos en la plaza el pasado jueves.


Para terminar os dejo con un vídeo precioso rodado en un hospital, como guiño también al 15 de Febrero o Día Internacional del Cáncer Infantil, que ayer se celebró por todo lo alto en Badajoz gracias a asociaciones como @dandocolorcalor y que también es una llamada a la acción social y revolucionaria como respuesta a las adversidades que se nos presentan. 


SEGUIREMOS :)


"Si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos"

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