domingo, 18 de noviembre de 2012

Blanco significa confort



Cuando allá por el 2006 pisé por primera vez la facultad de medicina, recuerdo que toda mi ilusión era entrar en un hospital con una bata blanca impoluta y un fonendoscopio colgando del cuello. Recuerdo mi decepción de los primeros años cuando las prácticas eran lejos de cualquier paciente, y mis primeras prácticas en urgencias en las que aquel sencillo uniforme me permitía acercarme a éstos con algo más de confianza en mi misma. Cuando me vestía de blanco podía hacerles preguntas y hablar con ell@s sin sentir que me entrometía en sus vidas. Enfundada en mi bata y mi fonendo yo era una estudiante en prácticas con avidez por empaparme de todo cuanto me rodeaba para aprender y llegar a ser una buena médica. Sin ella era solo una chica cualquiera cohibida y apocada entre la vorágine sanitaria que me rodeaba. 

Cuando llegué a 5º tuve la oportunidad de pasar algunos días en un centro de salud mental para pacientes psiquiátricos ambulatorios. Allí no existían las batas. Mis prácticas no las realice con la psiquiatra si no con la psicóloga, que me explicó que en aquel lugar era muy importante contactar con el paciente y obtener su confianza, y que la bata resultaba una barrera innecesaria.
No era la primera vez que escuchaba algo así. Y tampoco era la primera vez que me lo planteaba. 

Entonces hace unos días volví a pensar en el tema a raíz de este post de Fernando (@mediblogfam) y me puse a leer opiniones de otros profesionales. Hoy decidido unirme a la reflexión.

Creo que la bata blanca en nuestra época es sobre todo un símbolo y una forma de identificar nuestra profesión. También la llevan quienes trabajan en laboratorios, o quienes ejercen labores científicas, incluso yo tenía algunos profesores del instituto que la usaban para no mancharse la ropa de tiza. Pero quizás cuando pensamos en una bata blanca lo primero que nos viene a la cabeza es la consulta médica.

Pero ¿es necesaria esa distinción? ¿Nos resulta útil para comunicarnos con los pacientes? ¿O es más una barrera que deja claro quien lleva las riendas?

Personalmente siempre me han gustado mucho las personas innovadoras. Soy quizás una mujer inconformista y aunque suelo adaptarme a lo que hay sin demasiadas quejas, no pocas veces surgen en mi cabeza determinados puntos de rebeldía. Me gusta observar lo que me rodea y prestar atención a los detalles. Opino que porque algo lleve mucho tiempo siendo de una determinada manera no quiere decir que no pueda ser mejorado. Puede que tal manera de hacer las cosas funcionara durante mucho tiempo pero llegue un momento en el que resulte necesario hacer un cambio. La sociedad es cambiante y por lo tanto también debería serlo nuestra forma de actuar y responder ante las situaciones que se nos presentan.

Por ello me parece muy positivo que como personal sanitario reflexionemos sobre estos detalles de la práctica habitual. Igual que se revisan los protocolos de actuación ante determinadas situaciones médicas creo que también debe ser revisada nuestra manera de relacionarnos con las personas a las que nos toca atender para adaptarnos lo mejor posible a la población sobre la que ejercemos. No es lo mismo trabajar en una zona rural que hacerlo en la zona más céntrica de las grandes ciudades. No es lo mismo trabajar sustituyendo a un compañero o compañera que tener tu propio cupo de pacientes. Y no es lo mismo trabajar en un centro de salud que en uno de especialidades o en el hospital.

Pero poner opiniones y experiencias personales en común para encontrar una manera más efectiva de conectar con la población me parece un buen camino. Las redes sociales e internet nos brindan una maravillosa oportunidad de encontrar soluciones creativas e innovadoras a problemas o situaciones que se puedan dar en las consultas. Como médic@s, jamás dejamos de aprender y una muy buena manera de hacerlo es observando cómo lo hacen otros especialistas.

Y volviendo al asunto de la bata, quizás ha llegado el momento de plantearnos qué es lo que esperamos de ella y qué es lo que esperan de ella l@s pacientes. Pasar consulta sin bata no te hace mejor profesional ni mejor persona, igual que ponértela no otorga una mejor praxis. Pero si en vez de asimilar sin más el gesto de vestir de blanco nos preguntamos porqué lo hacemos quizás podamos tomar la decisión acertada en función de quienes nos visitan en las consultas. 
Quizás si nos quitamos la bata, movemos la mesa y nos despojamos de las palabras feas consigamos por fin averiguar la verdadera carencia de ese hiperfrecuentador o los miedos de esa polimedicada. O quizás consigamos convertir la bata en una herramienta de comunicación con esa adolescente que no puede hablar con sus padres de sexo o ese toxicómano que busca un referente para salir del atolladero.

En fin último de todo profesional sanitario es la salud de su paciente. La salud física, mental y social. Caminos puede haber muchos y todos igualmente válidos. Cada uno tiene que construir el suyo pero para tener éxito debe mirar a su alrededor. Quizás necesite pedir prestadas algunas baldosas o puede que le venga bien acompañar a su vecino en un tramo dificultoso. No debemos tener miedo a cambiar las cosas si realmente creemos que determinado gesto puede ayudarnos a ser mejores en lo que hacemos.

El primer paso para mejorar es detectar las propias carencias. No nacemos perfectos ni salimos totalmente formados de la carrera o la residencia. Innovar nos ayuda a crecer y a darnos cuenta a tiempo si nos estamos quedando estancados. La formación médica es mucho más que leer, estudiar y probar nuevos fármacos y técnicas quirúrgicas. También debemos cultivar nuestro hacer con las personas. Nuestras habilidades comunicativas, nuestro humor, nuestra empatía. Eso también se aprende y se construye con el tiempo. Solo tenemos que permanecer con la mente, los ojos y los oídos muy abiertos y receptivos. 

En mi experiencia como estudiante he observado que la mayoría de los pacientes ven a l@s médic@s como ostentadores de un cargo importante. Suele haber respeto pero muchas veces no viene de su buenhacer y su capacidad de contactar con los problemas que les aquejan si no más bien de que se sienten pequeñ@s ante alguien que sabe tantas cosas que ellos no llegan a entender. La sociedad sabe que la medicina puede salvarles la vida y por ende valoran mucho el trabajo de quienes se dedican a este negocio. Pero hoy en día el paciente es el artífice de su propia salud y las tendencias actuales pasan, afortunadamente, por convertirlo en participante activo del acto médico.

Yo no quiero que mis futuros pacientes se sientan intimidados por mis conocimientos o acaten mis consejos porque piensen que mi jucio sea superior al suyo. Quiero que me vean como una persona al servicio de su salud atenta a los acontecimientos adversos por los que puedan pasar, para apoyarles y darles herramientas que les permitan decidir con mayor seguridad. Quiero ser un instrumento que palie sus incertidumbres sobre la enfermedad y un bastón que les permita seguir mirando hacia adelante cuando les golpeen situaciones que no puedan manejar sol@s. Quiero estar a su lado, no dirigir su camino. Y no se si para conseguirlo tendré que usar la bata o dejar que vean que mi hábito no es distinto al suyo. Puede que solo tenga que preguntarles o puede que necesite un poco más de sutileza. En cualquier caso tengo claro mi objetivo y no me importa si tengo que dar un paso fuera de la linea que me han marcado. Yo sueño con ser la mejor médica para mis pacientes. Sueño con cambiar el mundo. Y sueño con lo imposible :)



«Oiga, Patch... Me recuerda a mí cuando acabé la carrera, todo fuego, intentando salvar al mundo... Pero después se pierde algo de gas... El sistema es como es: no es perfecto, pero es lo único que tenemos.» «¿Por qué tiene que ser lo único que tenemos? ¿Por qué no cambiarlo?». (Patch Adams. 1998. Universal Pictures)



1 comentario:

  1. estimado admistradora:

    Lo estamos contactando en nombre de un equipo de investigadores chilenos, conformado por académicos de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, representantes de la Organización Panamericana de la Salud/Chile, y miembros del proyecto Epistemonikos (www.epistemonikos.org/es/about_us).
    Este grupo de trabajo tiene como objetivo investigar las características de los blogs de salud en español, y planificar algunas actividades e investigaciones en torno a ellos.

    Con el objeto de tener una descripción inicial del universo de bloggeros en español, queremos enviar una breve encuesta al encargado de cada blog. Hemos compilado una lista exhaustiva de blogs de salud, dentro de la cual se encuentra el vuestro, sin embargo, nuestro equipo no ha encontrado una dirección de correos en vuestro sitio web a la cual enviar la encuesta.

    Por ahora, lo único que solicitamos es que nos envíen una cuenta de correo a la cuál poder enviar la encuesta. No es necesario que el blog se encuentre activo.

    Este proyecto ha sido aprobado por el comité de ética de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y se ha puesto especial cuidado en mantener la confidencialidad de los datos, incluyendo las cuentas de correo electrónico enviadas por esta vía.

    Si desea información adicional, no dude en solicitarla a bloggeros@epistemonikos.org

    Atentamente
    Equipo investigador del proyecto 'Blogs de salud en español'

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