martes, 18 de septiembre de 2012

Una maratón llamada MIR


Estudiar el MIR es una carrera de fondo. Esta frase la he escuchado mil veces y no creo que haya mejor manera de definir lo que supone esta preparación.

Ya durante la carrera, parece que la vida pasa entre examen y examen, y muchas veces tienes la sensación de que no has parado de estudiar desde que entraste (al menos eso me pasa a mi). Sin embargo, la preparación del MIR es dar un paso más. Aunque para mi el método y las horas delante de los libros no me son desconocidas, es cierto que hay algunos cambios con respecto a los exámenes de la facultad que hacen que esto sea totalmente diferente.

Lo peor de estos casi 7 meses de preparación, no es tanto la materia ni la dificultad, (puesto que es lo que llevamos estudiando desde que teníamos 18 años). Para mi el verdadero reto es levantarse un día y otro y no desistir, no abandonarse al cansancio, a la tediosidad que supone estudiar los manuales o hacer preguntas de test, a las ganas de pasar una tarde entera viendo series, al desánimo de ver escasos o pobres resultados en algunos simulatros...

Afortunadamente existen las academias. Se que hay algunos estudiantes muy detractores de este sistema de formación, ya que es prácticamente un negocio, pero yo desde luego, si no tuviera la guía que ellos me proporcionan en cuanto a materiales, recursos, organización del tiempo y de los descansos, no se cómo superaría este periodo.

Y precisamente una de las cosas en las que más nos insisten es en CUIDAR NUESTRA SALUD MENTAL. Parecerá una tontería o una exageración, pero seguramente quienes hayáis hecho oposiciones os podéis imaginar de lo que estoy hablando.

Como en una carrera de fondo, no puedes empezar muy fuerte y agotar todas tus energías a mitad de camino, tienes que mentalizarte de la distancia que vas a recorrer y el tiempo que vas a emplear, y durante la marcha, tienes que superar el calor, el dolor muscular, el sudor, la sed...

En este camino que es el MIR hay días que lo llevas mejor y días que desearías no haberte embarcado en esto. Hay momentos en los que tu concentración es máxima y piensas que puedes con todo y otros en los que parece que tu cerebro ya no puede más...

Pero el truco está en no desistir. No rendirse. Saber que todo esto tiene un fin y que merecerá la pena. Que pronto estaremos por fin trabajando de lo que nos gusta y disfrutando día a día de nuestro aprendizaje y preparación. Ese es mi pensamiento alegre. Y lo que me da fuerzas.

Ya va quedando menos...

1 comentario:

  1. ¡Ánimo, niñaa! Tú puedes con todo, eres muy fuerte y siempre has luchado por lo que quieres. ¡Te mando fuerzas y mi cariño desde Salamanca!

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