domingo, 23 de septiembre de 2012

Rubeola y Embarazo


Ayer tuvimos la clase MIR de Obstetricia y Ginecología. No fue una clase especialmente entretenida, pero si algo bueno tiene tener clases durante la preparación, es que los profesores y profesoras que vienen dan su punto de vista y hacen hincapié sobre las cosas que les parecen más importantes, y además actualizan la información contenida en el manual, dado que la evidencia en medicina evoluciona y cambia casi continuamente.

Una de las cosas que repasamos ayer, fueron las infecciones durante el embarazo. Y hubo una enfermedad en especial que me llamó mucho la atención y que creo relevante comentar aqui, por tener un alto interés. Estoy hablando de la Rubeola.

La rubéola es una enfermedad vírica que en niños y adultos es normalmente benigna. Clínicamente puede pasar inadvertida o tener síntomas parecidos a una gripe, acompañados o no de manchas rojizas en la piel. Sin embargo, la infección durante los primeros meses de gestación puede ocasionar desde aborto o muerte fetal a la complicación denominada Síndrome de Rubéola Congénita (SRC) caracterizado por múltiples secuelas principalmente en cerebro, corazón, ojos y oídos. El reservorio es exclusivamente humano y el virus se transmite por vía respiratoria, pero dada la inespecificidad de sus síntomas, es muy difícil saber cuáles son los contactos de riesgo y si se ha adquirido la infección. La rubéola es considerada por tanto un importante problema de Salud Pública y el principal objetivo de los programas de vacunación es la  prevención de la infección congénita.

Antes de la introducción de la vacuna, la rubéola era una enfermedad endémica a escala mundial con ciclos epidémicos cada 6-9 años, y que afectaba sobre todo a la población infantil. En los países con alta cobertura vacunal la incidencia de esta enfermedad ha descendido drásticamente, modificándose su patrón epidemiológico de tal manera que en la actualidad la mayoría de los casos se producen en adultos jóvenes no vacunados

La vacuna conocida como triple vírica (Sarampión - Rubeola - Protiditis) se introdujo en nuestro país a principios de los años 80, y actualmente se administran 2 dosis a diferentes edades, según el calendario vacunal propio de cada Comunidad Autónoma. De esta manera, prácticamente todas las niñas nacidas después de esa fecha estarán teóricamente protegidas contra la rubeola cuando pretendan quedar embarazadas, ya que se considera que la vacuna confiere una inmunidad de al menos 18 años, prolongándose probablemente durante toda la vida. 

Sin embargo, aún hoy día se declaran algunos casos de esta enfermedad y por eso, en la primera visita al ginecólogo, a todas las mujeres gestantes se les pide una serología para detectar si existe inmunidad contra ésta, y otras enfermedades virales peligrosas para el feto.

El problema con la rubeola es que la prevención que se puede hacer ante una embarazada no inmunizada es prácticamente nula, y si se adquiere la infección durante el embarazo, el riesgo de contagio al feto en cualquier trimestre es muy elevado, dada la gran avidez de este virus por la placenta. Además, una vez infectada la madre, no existe ningún tratamiento que se pueda ofertar y solo queda esperar.
Los defectos asociados al Síndrome de Rubeola Congénita (SRC) son:

  1. Oftálmicos (Ej. Cataratas, microftalmia, glaucoma, retinopatía pigmentaria, corioretinitis).
  2. Auditivos (Ej. sordera neurosensorial). 
  3. Cardiacos (Ej. Ductus arterioso persistente, defectos del tabique ventricular). 
  4. Craneofaciales (Ej. microcefalia). 

El SRC puede presentarse además con manifestaciones neonatales que incluyen meningoencefalitis, hepatoesplenomegalia, hepatitis y trombocitopenia. La neumonía intersticial es una complicación del SRC en la infancia. Los niños con SRC que sobreviven el periodo neonatal, además de los defectos congénitos,  tienen un riesgo aumentado de desarrollar diabetes mellitus tipo 1 y tiroiditis.

Mi objetivo de hoy con este post es hacer hincapié en la importancia de conocer el estado vacunal de una mujer antes de un embarazo. Soy consciente de que muchas veces una no planea la gestación, y ésta se presenta por sorpresa. Pero quizás en los casos en que una pareja decide ponerse manos a la obra con la intención de ampliar la familia, sería bueno revisar el calendario vacunal que todas tenemos por ahí guardado, y verificar que hemos recibido las dosis correspondientes de vacuna. En el caso de no estar seguras de haber recibido la vacunación contra la rubeola, podría ser aconsejable pedir cita con el médico de familia y solicitar información al respecto, dado que ser una mujer en edad fértil sin aceptable evidencia de inmunidad contra la rubeola, se considera hoy en día una indicación clara para la administración de la vacuna. Es aconsejable esperar al menos 3 meses después de la vacunación para quedar embarazada, pero bajo mi punto de vista, es un periodo aceptable considerando la gravedad que ésta infección puede suponer.




Si queréis saber más acerca de la rubeola y la vacunación podéis consultar estas páginas que he utilizado para completar la información contenida en este post:







No hay comentarios:

Publicar un comentario