martes, 15 de noviembre de 2011

Nuevas generaciones


El otro día al salir de clase y montarme en el autobús para volver a casa, me senté cerca de 3 estudiantes que hablaban animosamente de sus respectivas carreras. Tras escuchar durante un rato me enteré de que eran estudiantes de 1º. Uno de ellos estaba en económicas, otra en biología y la otra en magisterio. Hablaban sobre las asignaturas y los profesores, sobre las novatadas y sobre la vida universitaria en general. Me sonreí cuando uno de ellos dijo "Yo me esperaba que la universidad era de otra manera" y una de las chicas respondió "si, ¡yo creía que eran más fiestas y no tanto estudiar!"
Me hizo gracia porque normalmente a los alumnos de primero se los considera cabezas locas, que acaban suspendiendo la mayoría de las asignaturas porque se confían y se pasan el día de fiesta en fiesta. Supongo que ellos no pertenecen a ese cupo.

Me dio por ponerme a pensar en estos 5 años de universidad. Y me parece que hace mil años que entré en la carrera. Me recuerdo a mi misma como una novata asustada por lo que se me venía encima, pero tremendamente ilusionada porque la nueva etapa que comenzaba. A pesar de lo mucho que tuve que estudiar, acabé mi 1º año encantada con la universidad. Y los que siguieron fueron si cabe aún mejores. En fin, que para mi la universidad está siendo una etapa increíble, llena de buenos momentos y en la que he aprendido infinidad de cosas, y no solo académicamente hablando. Adoro la universidad. Me encanta. Y por eso, ahora que estoy apunto de cerrar esta etapa no puedo evitar que me de pena que esto se acabe.

Sin embargo, creo que 6 años de universidad son suficientes. Casi toda la gente de mi edad, ya ha terminado su carrera e incluso algunos están trabajando o preparando oposiciones. Y ahora cuando veo o escucho a los de 1º, 2º...como el otro día en el autobús, no puedo evitar sentirme un poco fuera de lugar. Todos esos miedos e inquietudes, esas dudas de los primeros años, ese estar desubicado, yo ya lo he superado. Nado como pez en el agua en mi facultad, incluso en los hospitales en los que hago las prácticas. Ya no soy esa alumna asustada que espera a que le den permiso para todo. Ahora revindico mis derechos como estudiante de tener unas buenas prácticas y de que se me trate como a una igual, que no por ser más jóven soy menos (sí más inexperta o más ingenua a lo mejor, pero no menos válida). Y ahora me toca empezar un nuevo camino, abrir una puerta nueva y desconocida. Empezar otra vez por ser novata hasta llegar a tener un lugar. Y me apetece bastante. Creo que ya estoy preparada.

De estudiante a residente, ya solo me queda un paso. El MIR. Y vaya paso...

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