lunes, 30 de mayo de 2011

Miedo escénico. La 3 patas del éxito en los exámenes

Como ya vengo diciendo en unos cuantos post anteriores, uno de los retos a los que me tocaba enfrentarme este año era a los temibles exámenes orales de cirugía de la facultad de medicina de Málaga.

Casi desde que llegué, todo el que se enteraba de que me había matriculado aquí de la trauma ponía cara de terror y después de lástima. Decían "¿cómo se te ocurre?" o cosas parecidas, todas igualmente desalentadoras. Asi que todo el curso me lo he pasado temiendo que llegara el día del fatídico examen.

Yo me incluyo en la categoría de los que estudian mucho durante casi todo el curso. Siempre he sido de las que necesitan horas y horas de estudio, y horas y horas de descanso. Nunca he funcionado bien con el estrés, a diferencia de muchos de mis compañeros y compañeras. Asi que se puede decir, que todos los exámenes me los preparo con bastante tiempo de antelación, el suficiente como para poder repasármelo al menos una o dos veces y tener la certeza de que me lo se con seguridad.
Para el examen de trauma, me he preparado durante más de un mes, he estudiado a conciencia, y la última semana he repasado mucho más de lo que suelo hacerlo normalmente. Hasta he comparado con libros, cosa que no suelo hacer, porque necesito más tiempo aún, y de estudiar tampoco se vive...
Cuando llegó el día del examen me sabía perfectamente la gran mayoría del temario. Sabía que si algo salía mal, no sería por falta de preparación. Y me centré en pensar en positivo, en repetirme a mi misma que no iba a permitir que los nervios arruinaran todo mi trabajo.

Cuando llegué a la facultad estaba nerviosa, pero no demasiado. Había repasado mentalmente aquel momento miles de veces para poder enfrentarme a él con seguiridad. También me vino bien tener a mis compañeras séneca cerca en los últimos minutos antes de que nos llamaran. Charlar un poco y bromear antes de un examen me ayuda a poner los pies en la tierra, y a darme cuenta de que solo es un examen, y no el juicio final.

Asi pues finalmente llegué, hablé y vencí. Aprobé.

Y después de hacerlo me puse a reflexionar sobre lo que había vivido. Porque estando alli me di cuenta de la cantidad de gente que lo pasa realmente mal con los exámenes. Y en esta facultad, especialmente con los de cirugía. La gente les tiene tanto miedo que dejan pasar incluso varias convocatorias sin presentarse, aun después de habérselo preparado. Se retiran en el último momento.
Esta mañana, cuando me tocó entrar al despacho del examinador de trauma, antes de mi pasaron dos chicas que ya se habían presentado antes, y afirmaban haber estudiado muchísimo. El profesor no las creyó. A todas las preguntas contestaban titubeando, se iban por las ramas y no llegaban a una conclusión. Les costaba horrores concentrarse en la pergunta que les tocaba y aunque tuvieron varias oportunidades y el profesor trató de orientarlas, no consiguieron convencerle de que se lo sabían. Mientras ellas defendían su examen, yo repasaba mentalmente la contestacióna todas las preguntas que formulaba el profesor. Sabía como encauzarlas todas y no eran demasiado rebuscadas asi que no entendía qué les pasaba a mis dos compañeras. El profesor tenía claro que no habían estudiado suficiente. A mi me dio mucho coraje, porque aunque no las conocía, dudaba mucho que ese fuera el motivo.

Yo creo firmemente que hay muchísim@s estudiantes que a pesar de que se pasan semanas y meses perparándose exámenes importantes a los que le dedican mucho esfuerzo, al llegar el momento, no lo superan. Y en mi opinión esto se debe, en más del 99% de los casos, a que no se plantean si están haciéndolo bien. A que no ven más allá de sentarse enfrente de los apuntes y tratar de meterlos de pleno en su cabeza.
Y es que para los exámenes universitarios (al menos los de medicina y similar) hay algunas cosas importantes que casi todos est@s estudiantes obvian y a las que no les dedican tiempo, y es que no se creen que éstas puedan realmente repercutir en su rendimiento .

1º: Autoconfianza. Es extremadamente importante que uno mismo se crea que puede aprobar. Las frases negativas como "voy a suspender", "soy incapaz de aprenderme esto", "no lo voy a conseguir"... repercuten de manera muy significativa en nuestra capacidad para estudiar. Aunque parezca una chorrada, se necesita energía y motivación para poder aprenderse todo lo que se nos exige para aprobar los exámenes. Cuanto más, si el examen es oral, y tenemos que defendernos públicamente ante un profesor que a veces incluso tiene toda la intención de suspendernos. Es muy importante confiar en nosotros mismos, pensar que podemos hacerlo, animarnos y pensar que todo nuestro esfuerzo va a tener su recompensa. Hay una frase que dicen mucho mis amigos, y que yo me creo a pies juntillas: "la motivación es el 70% del éxito".

2º: Descanso. Otra asignatura pendiente. Muchos estudiantes no descansan lo suficiente en exámenes. Nuestro cerebro, al igual que el resto del cuerpo necesita un respiro de vez en cuando. No podemos pasarnos todo un día sin levantarnos de la silla y pretender que nuestra concentración no se vea mermada. No podemos reducir las horas de sueño durante semanas, atiborrarnos de cafeina y luego querer rendir al 100%. El problema está en que mucha gente no se cree que a veces, menos es más. Y es que menos horas de estudio por un descanso a tiempo nos ayuda a asimilar lo que estamos estudiando y nos permite renidir más en menos tiempo.

Yo no me considero la mejor estudiante del mundo, y he conocido miles de maneras de enfrentarse a los exámenes. Tengo amigos que incluso desobedeciendo estas recomendaciones, tienen muy buenos resultados, lo que me insta a reconocer que cada persona es un mundo. Pero también pienso que si a una persona no le va bien con un método de estudio, a lo mejor debería pensar en cambiarlo. Es decir, toda esa gente que estudia tanto, tanto, tanto, que realmente sufren en los exámenes, los que se han presentado 2 o 3 veces al mismo examen sin resultado, los que llevan 2 o 3 años de retraso, esos a los que les dan ataques de ansiedad... ¿no creeis que es hora de cambiar de perspectiva? El problema no está en que seais más torpes, o las horas que le echais, si no en los aspectos adyacentes al echo de estudiar.

Mucha gente cree que estudiar es sinónimo de memorizar. Y no lo es. Estudiar también incluye saber sintetizar, saber quedarse con lo importante y razonar la mayor parte, para no saturarse de datos. A veces creo que nos harían a todos un bien muy grande si antes de entrar en la carrera nos enseñasen a usar mejor nuestro cerebro: cómo funciona la memoria y el aprendizaje, los trucos y los atajos. Como cuando las academias te enseñan a hacer un examen tipo test. Y es que para cada tipo de examen hay una forma distinta de estudiar. No es lo mismo prepararse un tipo test, que un desarollo o un oral. Y mucha gente estudia siempre igual para todo. Asi que probablemente esta sea la 3º pata del éxito en los exámenes.

Como he dicho, no me considero la mejor estudiante del mundo, pero si puedo decir que estudiar es una de las cosas que mejor se me dan. Siempre me ha ido muy bien y me da mucha rabia ver como gente trabajadora e inteligente se chocan una y otra vez con el mismo muro. A todos ell@s, nunca me cansaré de repetirlo: autoconfianza, descanso y técnicas de estudio. No las perdáis de vista. Tomároslas en serio. Porque además de ser unas buenas aliadas también nos ayudan a conservar lo más importante, y lo que sin duda más descuidamos los estudiantes en épocas de exámenes: nuestra salud. No nos permitamos ataques de ansiedad, ni de pánico, ni sofocones ni depresiones. Los resultado en los exámenes no definen quiénes somos ni dónde llegaremos. Eso solo lo definimos nosotros, nuestra motivación y nuestras ganas de luchar por lo que nos importa. Pensemos que las adversidades nos hacen más fuertes, que nos servirán de entrenamiento para afrontar los momentos más duros de nuestra vida laboral, que también los habrá y seguramente serán peores.
Sin duda alguna, la mayoría de las veces, el miedo que tenemos a los exámenes viene de la fama que nosotros mismos hemos creado. Empecemos a cambiar eso de "es imposible aprobar esa asignatura" por "por muy difícil que me lo pongan, si me lo preparo bien se que lo voy a superar". Y como me digo yo siempre que escucho hablar sobre estas famosas "asignaturas imposibles": si otros antes que yo la han aprobado, ¿por qué no voy a aprobarla yo?

Mucho ánimo para todos los que ahora estamos de exámenes. Y en especial para mis compañer@s de la facultad de Málaga, para los séneca, y por supuesto para mis amigos y amigas de Badajoz, que están teniendo exámenes durillos, y el cansancio de todo el curso va haciendo mella en los ánimos. Ya casi somos médic@s. Repite conmigo: "¡Voy a aprobarlo todo!" ;)

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