sábado, 16 de abril de 2011

Una más en el equipo VERDE


Ayer empezaron las vacaciones de Semana Santa, y con ellas acaban mis 3 semanas de rotación por traumatología.
Como he optado por hacerla en el 2º cuatrimestre, cuando ya todos los demás estudiantes de 4º han terminado las suyas, he tenido el servicio de trauma enterito para mi. Asi que como tenía varios días me he ido repartiendo entre las consultas, la planta y el quirófano.

El primer día opté por ir a la planta, ya que para ir a las consultas tenía que desplazarme en autobús hasta el centro de especialidades, y en quirófano, a parte de que probablemente pasarían de mi, pensé que si las operaciones eran largas no me podrían firmar, y lamentablemente necesito tener un comprobante de que he estado allí.

Asi que después de dejar mis cosas en un armario prestado en la secretaría de trauma me fui a buscar al cirujano que pasaba la planta. Lo encontré en el cuarto en el que están las historias clínicas y se hace todo el papeleo sobre la evolución de los pacientes. Me saludó y me preguntó mi nombre (gracias!) pero después se volvió a continuar con su trabajo. De vez en cuando levantaba la cabeza y me decía "mira las imágenes de este caso, que son interesantes". Y en una de esas, mientras miraba una radiografía de unos clavos intramedulares, me dijo "tendrás que ver primero la radiografía previa a la operación ¿no?". Yo le contesté que no estaba en lo que me había dado y entonces me dijo algo que en un primer momento me sentó un poco mal, pero que después he agradecido mucho. No recuerdo las palabras exactas, pero me vino a decir, que los estudiantes de medicina tenemos que ser más espabilados y no quedarnos esperando a que nos den las cosas. No hizo falta que me lo repitiera.

Normalmente cuando voy a las prácticas tanteo primero el terreno, para saber que pasos puedo dar y que pasos no. Y en aquel momento me di cuenta de que a aquel médico le gustaba la gente emprendedora. Pasé dos días con él porque al siguiente se iba a un congreso, pero antes de despedirme me invitó a ir con él a quirófano la siguiente semana con la promesa de dejarme ayudar en la intervención.
Los siguientes días volví por la planta y me pasé por las consultas externas de la unidad de columna y la de rodilla. Por la planta me movía como pez en el agua, y mientras el cirujano escribía yo cogía las historias clínicas y ojeaba las imágenes, para después hacer preguntas sobre las patologías de cada paciente. Esta actitud me valió la aprobación de otro traumatólogo que al principio se mostraba totalmente desencantado con los alumnos, pero que poco a poco se fue dando cuenta de que yo realmente estaba interesada en hacer unas prácticas productivas. Y finalmente también me prometió un puesto "activo" en su próxima operación.

Con esto, me sentí más motivada a meterme en el quirófano y eso fue lo que hice. El primer día el equipo de enfermería y celadores se aprendieron mi nombre, y al segundo también se lo sabía el anestesista. Como me prometieron, me lavé para estar en primera línea de la cirugía por primera vez en estos 5 años. Y me encantó. Me flipó. Hacía todas las preguntas que se me ocurrían y procuraba mostrarme predispuesta colaborar en lo que me dejaran. Y fue uno de los mejores días de prácticas que he tenido.

Esta última semana volví a quirófano los días que sabía que encontraría a éstos dos tutores que ya me conocían. Y fue un auténtico placer y una sopresa encontrar que todos se acordaban de mi.
La última operación en la que participé fue una de prótesis de rodilla. Los cirujanos me explicaban cada paso y contestaban a todas mis preguntas con gran amabilidad y al final de la mañana hasta bromeaban conmigo.
Me dio una pena enorme desperime del equipo de quirófano de trauma porque ya casi me sentía una más. Es algo que no me había pasado nunca. Sentí unas ganas inmensas de poder seguir llendo cada mañana a operar con ellos. Pero eso significaría no poder estudiar en las valiosas horas de las mañanas. Y a estas alturas del curso ya no me lo puedo permitir...

Asi que desde aqui le doy las gracias a toda esa gente tan estupenda con la que he tenido la suerte de coincidir. Ojalá cuando yo trabaje tenga un ambiente tan agradable y ameno como ese del que me han echo partícipes alli.

Y para terminar, tengo varias conclusiones sobre la traumatología y cirugía ortopédica:

1º) Que T.O.C es sinónimo de CARPINTERÍA. Tienen martillos, sierras, destornilladores, alicates, tuercas... ¡y que se necesita tener algo de fuerza para poner las prótesis y los clavos! "Nosotros íbamos para carpinteros ¡pero nos echaron porque había que ser muy cuidadoso!".

2º) Que los traumas son los cirujanos más de libro que he conocido. Les encanta el quirófano y no tanto pasar planta o consulta. "Señora lo mío el busturí, no el bolígrafo".

3º) Que los traumas son esencialmente prácticos y agarran una velocidad en quirófano que ni en los box de la fórmula 1.

Y la conclusión más importante que saco de estas prácticas es que ADORO tremendamente la cirugía. Que me flipa, que me alucina, que disfruto como no disfruto de ninguna otra manera en esta carrera. Y podría ser más explícita, pero no quiero que mis pocos lectores se asusten a si que solo diré que estoy un paso más cerca de saber a qué me quiero dedicar. ;)

3 comentarios:

  1. Me gusta tu relato, entusiasmo y afan de aprender. Sabes, creo que me gustará saber como sacas adelante tu carrera....seguiré, con tu permiso, por aquí.

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  2. Muchas gracias Toni!! Es un placer saber que hay gente a la que le gusta leer sobre mis peripecias y aventuras! :) Me encantará contar con tu presencia por aqui! Un saludo!

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