miércoles, 16 de marzo de 2011

Neurocirugía

Día número 3 de prácticas en el servicio de neurocirugía. Cuando las empecé el lunes, no iba con grandes expectativas. Primero, porque para llegar al hospital tengo que coger el autobus, lo cual significa 15 minutos de espera y otros 30 hasta que llega. Segundo, porque sabía que mis compañeros llegarían tan solo un poco después de las 10, se repatirían y yo tendría que meterme después donde hubiera menos gente, que difícilmente sería el quirófano (normalmente todos queremos entrar en quirófano, antes que pasar planta). Y tercero y más importante, porque he aprendido a no esperar ser escuchada y atendida por los médicos (y menos por los cirujanos) y me imaginaba a mí misma perisguiéndolos por los pasillos de la planta como una sombra mal pegada, poniendo la oreja para escuchar los cuchicheos del cirujano con otros médicos y enfermeros, con la esperanza de enterarme al menos de algun caso.
Sí, ya se que suena demasiado pesimista, pero si vas con esas expectativas cualquier mínimo cambio a mejor te alegra el día.

Los dos primeros días no me equivoqué demasiado. Tengo que reconocer que los cirujanos sí se hicieron cargo de nosotros, nos sacaron los casos que tenían entre manos y nos los explicaban hasta con las imágenes de TAC. Sin embargo, nos pasamos la mañana en la sala de médicos entre papeles, sin si quiera ir a ver a los pacientes a las habitaciones, ni mucho menos explorarlos. En fin, médicos agradables, prácticas inservibles y aburridas.

Hasta hoy. Hoy después de la clase de hematología, salí unos minutos antes de la hora y pude coger el autobús de las 10 en punto dándome una buena carrera hasta la parada. Lamentablemente, después se paró 15 minutos en una parada un poco más arriba... pero por supuesto ya estoy más que acostumbrada a esas cosas. Hace mucho que ya no me ofusco con los autobuses. El caso es que consegí llegar al servicio de neuro a las 10:30 y mis compañeros también acababan de llegar. Asi que al repartirnos yo decidí ir al quirófano. Genial! Por fin quirífano! Y de neurocirugía ni más ni menos!!
He estado casi 2 horas de pie pero ha merecido la pena. He visto trepanar un cráneo, extirpar un pedazo de cigoma y el cerebro vivo de una persona en directo ante mis ojos, con todos sus vasos sanguíneos, su superficie brillante...una pasada!! Me sorprendía la naturalidad con la que obraba el personal del quirófano, como si aquello fuese tan normal (aunque claro que para ellos es el pan de cada día) y estaban abriendo la cabeza de una persona, manipulándola con aparatos, tocando eso con lo que la gente piensa, siente y vive. Me parecía algo tan impresionante que se pudiera hacer todo eso y que unas horas más tarde esa persona volviera a estar despierta, pensando, respirando, hablando como si tal cosa. INCREIBLE, MARAVILLOSO!!


A veces creo que los médicos están tan acostumbrados a su trabajo que no se dan verdadera cuenta de la transcendencia de lo que están haciendo. Es una pasada conocer tan bien el cuerpo humano como para ser capaz de manipularlo y dejarlo como nuevo, o al menos casi. Qué bonito es el trabajo de un neurocirujano. Qué maravillosamente bien hecho está el cuerpo humano. Qué suerte tenemos el personal sanitario de poder acceder a los rincones más protegidos y apasionantes de nuestro cuerpo. Qué increiblemente bien funciona la anestesia, que permite que todas estas operaciones puedan hacerse. Cómo me gusta la cirugía.

Hoy tenía que contar que en las prácticas he visto algo que no se me va olvidar. Y como todavía me quedan 10 días más de prácticas allí, espero tener la suerte de ver alguna otra operación más.
Y si no, siempre me quedará el tiempo que compartir con mis compañeros de prácticas, a los que he conocido gracias a ellas, y con los que las mañanas se hacen más amenas.

En la mayoría de las prácticas de medicina no se aprende gran cosa, pero si que sirven para desarrollar habilidades sociales, para coger valor y espabilar un poco, y para animarse a seguir estudiando.

3 comentarios:

  1. Se nota que te gusta de verdad. A mí personalmente me han abierto la cabeza como unas 4 veces, y nunca me puse a pensar como sería... pero me lo has descrito muy bien!!

    Es cierto, qué bien hechos estamos, y qué suerte que estas generaciones ya podamos contar con algo tan importantísimo como es la anestesia.

    Buen blog. Saludos

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  2. Que pasada!! Yo tengo unas ganas de entrar en quirofano..!! Un beso Belén!

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  3. ¡Me alegra que os haya gustado!

    La verdad es que creo que a cualquiera que se ponga a pensarlo se le pondrán los pelos de punta. Pero es increible y maravilloso. Porque podemos "arreglarnos". Podemos toquetear y mejorar. Una pasada...

    Gracias a las dos por vuestros comentarios! Un saludo!

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