miércoles, 20 de enero de 2010

Maravillas de lo sencillo



Hace unos días empecé a leer un libro de Paulo Coelho que me regaló mi padrino titulado "Ser como el río que fluye". Ya había leido algunos artículos suyos en la revista "El Semanal XL" y siempre me había gustado mucho como escribía y sobre todo el contenido de sus escritos. Ahora, con este libro estoy conociéndolo un poco más, pues es un recopilatorio de pequeñas historias que cuenta en primera persona, así como algunos cuentos cortos que siempre, siempre te hacen reflexionar después de acabarlos.

Me encanta la forma de escribir de este autor, sobre todo porque es un gran observador del mundo que le rodea. En estas historias cuenta anédotas de su vida cotidiana, situaciones que han ocurrido en sus innumerables viajes (pues cada historia ocurre casi en un lugar del mundo distinto) y con personas de muy diferentes tipos. Desde amigos o amigas suyos hasta mendigos o campesinos. Y es asobroso como en todas aparece una pequeña reflexión, en ocasiones intuída y en ocasiones descrita por él mismo.

A mi siempre me resulta muy difícil encontrar cosas interesantes sobre las que escribir en este blog. Siempre he querido escribir cosas especiales, cosas que no se puedan encontrar en cualquier otro blog. Hay temas que ya están demasiado manidos y cuando me ponía a escribir siempre acababa desechando publicarlo por parecerme totalmente vanal.

Pero leyendo a Paulo Coelho y sus maravillosas historias me he dado cuenta de que en la vida cotidiana y en sus pequeñas anécdotas sin aparente interés, existen infinidad de detalles sobre los que reflexionar y sobre los que escribir, pues la vida misma nos marca con muy diverso tipo de pinceles: personas, lugares, acontecimientos...

Coelho ha visitado muchos países y ha conocido a todo tipo de personas. En su vida ha ido adquiriendo una riqueza espléndida en culturas, formas de vivir, formas de pensar. Y de cada vivencia sabe exprimir el jugo para incorporar continuamente lecciones de la misma vida, a su experiencia, a su propio ser. Y además las ha plasmado en sus artículos, para goce de tantos lectores.
Aqui, una pequeña muestra.

Es una cualidad sumamente especial y única, la que tenemos los seres humanos de imprimir nuestra propia huella, de dejar algo de nosotros en otras personas. A partir de hoy, mi blog queda influenciado por las palabras de este escritor brasileño, pues dejo patente mi intención de ser también una observadora activa de mi entorno, de empaparme de experiencias que me hagan crecer, y de maravillarme de lo sencillo, de lo cotidiano. Porque nuestra vida esta llena de numerosos detalles que pasan desapercibidos ante nuestros ojos y que sin embargo son los que hacen que la vida de cada uno sea solo suya, única, e irrepetible.

Hoy empiezo con algo que me pasó hace ya un par de años y que se quedó en mi memoria. Estando en misa, escuchando las peticiones, el cura dejó a los presentes el micrófono para que hicieran sus propias peticiones. Yo esperaba que hablarían unos pocos señores mayores sin miedo escénico y así fue, pero aquel día una niña pequeña de unos 3 años se adelanto correteando hasta el altar y se alzó sobre las puntas de los pies, extendiendo la mano para pedir el micrófono. El cura sonrió sorprendido y entusiasmado y le cedió la palabra a la niña. Lo que dijo, para mi, fue una de las cosas más hermosas que he escuchado en mi vida y en aquel momento supe que Dios había hablado desde el corazón puro de una niña.
Ella dijo: "para que el día siempre salga bonito".


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