domingo, 13 de diciembre de 2009

EXÁMENES

Lo malo de los exámenes es que no te dejan tiempo para nada más. Hay que centrarse y obligarse hora tras hora y día tras día a sentarse con los apuntes delante y no dejar a la mente divagar por otros lugares que no tengan que ver con lo que estes estudiando.

Lo bueno de los exámenes, es que cada minuto que aprovechas para relajar la mente y descansar, lo disfrutas y lo valoras muchísimo más que si no tuvieras que mirar el reloj.
Momentos junto a otras personas que puede que estén igual de tu, como tus compañeros de clase, con los que compartes dudas, agobios, estrés, o personas ajenas pero comprensivas, que te escuchan y te animan recordándote los muchos otros exámenes que ya superaste.

Momentos de comer un gofre calentito, ver una serie con el brasero, compartir pequeñas sobremesas con tu familia o incluso escribir en un blog.
Tocar un ratito la guitarra, leer e-mails de tus amigos, sacar a tu perro...pequeños momentos que te conectan de nuevo a la vida real y te hacen comprender que la vida es mucho más que exámenes. Que no se para el mundo, que no se viene abajo y que lo máximo que te puede pasar es que suspendas.

Porque en un examen no te juegas tus sueños, ni tu vida, porque quien tiene un sueño puede perseguirlo hasta el final, por muchas trabas que se le pongan, y puede conseguirlo después de suspender muchos exámenes.

Un examen no solo pone a prueba tus conocimientos sobre una asignatura, pone a prueba tus fuerzas, te obliga a luchar, pero también a pedir la revancha si pierdes la partida. Te insta a ordenar tus prioridades y a decidir cuántas cosas merece la pena que te pierdas.

Los exámenes no valoran quien eres. No te hacen un fracasado ni tampoco un triunfador. Pero la forma que tenemos de enfrentarlos dice mucho sobre nosotros. Ningún examen sirve para aprender lo que te estudias, pero aprendes cosas mucho más importantes sobre ti mismo y sobre la vida que estás viviendo.

Nadie tiene en sus manos nuestro futuro más que nosotros. Y ningún profesor, y ningún examen pueden acabar con nuestros sueños si nosotros no los dejamos.


Solo nosotros nos ponemos los límites. Si piensas que puedes volar, podrás hacerlo. Pero si lo dudas, nunca levantarás los pies del suelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario