miércoles, 27 de mayo de 2009

¿Quién dijo miedo?

Una de las cosas más hermosas de la vida, es compartirla con otros. Cada persona de nuestro entorno tiene una historia, un camino, una manera distinta a la de cualquier otra, de hayar la felicidad.

Igual que hay narices grandes y pequeñas, ojos verdes y ojos castaños, caras redondas o alargadas... también hay sonrisas distintas, miradas diferenciadoras y en definitiva vidas totalmente diferentes, únicas y especiales.

Y de entre todas, algunas vidas son realmente fascinantes, admirables por el valor y el coraje con que afrontan su peculiar manera de llevarla.


Una vez conocí a una chica que me contó, cómo había cambiado su forma de mirar a las personas, después de tener una experiencia inexplicable para ella. Me contó como había dejado de diferenciar a la gente entre hombres y mujeres. Me contó que hoy, ella, solo ve PERSONAS.

Aprendió que el amor puede encontrarse fuera de los límites establecidos, que el corazón puede encontrar la felicidad donde y en quien menos te lo esperas.
Pero también tuvo que aprender, que el camino es largo y duro cuando aquello que anhelas no es lo que se supone que debes desear.

Y yo me pregunto, ¿por qué es tan dificil de entender? ¿No es hermoso que alguien tenga al alcance de su mano la felicidad? ¿Que sea capaz de valorarla y de cuidar aquello que la hace sonreír con el corazón? ¿Acaso existe algo más sano, más fuerte y más humano que amar?

¿Importa entonces de donde venga? Si alguien a quien deseas el bien es feliz, sonríe, vive con intensidad y color, ¿no deberíamos compartir su alegría?

A mi me resultan muchísimo más difíciles de entender los conflictos entre las familias, las incompatibilidades entre aficionados futbolísticos, los abusos a menores, el daño al medio ambiente y a las demás criaturas que comparten este mundo con nosotros. Esas cosas si que no se pueden entender, no se pueden explicar ni se deben tolerar. Y es eso lo que tenemos que denunciar incansablemente.

Pero el amor, el amor en cualquiera de sus formas, el amor sano, feliz, libre, eso es algo maravilloso, es el poder que lidera la lucha del ser humano por convertirse en una herramienta de luz y color para el mundo.

Dejemos ya de debatir cuestiones estúpidas, dejemos de luchar contra la felicidad del prójimo y permitamos a cada persona encontrar su camino y su manera de ser feliz según le dicte su corazón. No perdamos en tiempo en intentar imponer una sola manera de vivir con plenitud.

Lo bonito de la vida es el color, las formas, lo diferente. Aprendamos unos de otros, abramos los ojos a la inmensidad del universo y aceptemos cada una de sus partículas con sus peculiaridades, admiremos las vidas que nos rodean porque cada una es única, especial, distinta y hermosa.

1 comentario:

  1. Anda!!has escrito una nueva entrada!!!ays niña, siempre luxando e??muy bien!!!me parece genial y muy cierto todo lo k has puesto!!x la libertad!!!
    un beso peke, te quiero!!

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