domingo, 4 de mayo de 2008

Por las Mujeres y por los Hombres.

Una manzana. Unos pocos genes. Una cultura. Una tradición. Una sociedad. Una vida.


No dejo de pensar, cómo habrían sido las cosas si desde el principio de los tiempos, el sexo no hubiera sido un motivo para separarnos. Si las mujeres, y los hombres se hubieran mirado siempre como iguales. Si hubiese existido en la historia la voz femenina, con la misma intensidad que la masculina.

Pero claro, no es posible. "Las cosas tenían que ser así". "Los hombres tenían su papel, y las mujeres el suyo". "Cada uno hacía lo que mejor sabía hacer". "Físicamente somos distintos y cada uno, a lo suyo". "Como los animales, los hombres se reproducen, y las mujeres crían".


Somos animales, biológicamente. Socialmente somos PERSONAS. Y "persona" no tiene género. Una mujer es persona y un hombre es persona.

"El hombre llevaba el dinero a casa". "El hombre era el más capacitado para aguantar los trabajos más duros". ¿Y la mujer? ¿Dónde estaba la mujer?

Es tan poco el ocuparse de una casa. Tiene tan poco valor, el lavar, planchar, dejar los suelos y las ventanas relucientes, poner sábanas limpias, preparar la comida para todos, preocuparse de aquel que enfermaba. Es tan poco...comparado con el duro trabajo del hombre, ¿verdad?

Ellas no podían amar, sin pedir permiso a sus padres. No podían hacer una carrera, porque lo mejor que les podía pasar era casarse con un hombre trabajador, y dedicarse a su familia. No podían firmar documentos, ni manejar dinero, porque son cosas demasiado importantes. No ganaban dinero por su trabajo, a pesar de ser jornadas de 18 horas mínimo, porque todo eso es lo que una mujer debe hacer por su familia, y debe estar contenta por ello, de ser útil para su marido, que es quien trae el dinero a casa, que es quien saca a la familia adelante.

Una mujer no podia opinar porque, ¿qué sabía ella de las cosas importantes?, no podía elegir porque su padre es quien mejor sabe lo que le conviene. No podía pensar porque todo lo que pasa por su cabeza son sandeces. No podía ser independiente porque solo sirve para manejar la casa y cuidar de los niños.
Una mujer no era nada, no valía nada, el mundo la reconocía como "la mujer de" "la madre de", y nunca, jamás, se oyó la voz de su protesta, el llanto de su dolor, lo que ella quería, nunca importaba.

Exagerada. Mentirosa. Feminista.
Cuántos hombres que lean esto no habrán formulado alguna de estas tres palabras, o quizas otras parecidas.


Pues a ellos, a esos hombres admirables que son capaces de ver cuánto tiempo una mujer contaba lo mismo que una piedra, cuánto tiempo se ha privado el mundo de lo que latía en su voz, a todos ellos, GRACIAS. Porque un hombre también debe llorar cuando reconoce la injusticia, también debe dolerse de que sus semejantes, sus iguales, las mujeres, aquellas que ellos aman, aquellas que significan tanto en sus vidas, aquellas que también los aman, hayan sido invisibles para los libros de historia, para los grandes estados, para las propias familias.
Porque un hombre que reconoce lo que pasó, que es capaz de ver el error humano que se cometió, ese hombre luchará porque jamás vuelvan a existir tales abismos. Luchará para que mujeres y hombres se miren siempre como iguales. Luchará porque no haya obstáculos ni para ella, ni para él.


Porque un hombre tenía que ser la fuerza bruta. Porque era más importante saber defenderse con puños que con maña. Porque no pueden mostrar sus sentimientos y parecer débiles, porque llorar no está permitido, porque nadie puede saber que sufren por amor. Porque si dicen lo que sienten son unos maricones.

El hombre y la mujer. Hay cadenas para los dos. Hay obstáculos para los dos. Los creamos nosotros, y nosotros podemos destruírlos. Sabemos que pasó, y que pasa. Duele. Hace daño. La certeza nos hiere y nos invita a cerrar los ojos y negarlo todo.


Pero, ¿por qué? Ahora solo tenemos que mirar hacia adelante y empezar a construír. Pero todo empieza por reconocer que hubo un error. Existió. Y ahora luchamos para que nunca vuelva a ocurrir.


Por las mujeres, y por los hombres. Porque somos diferentes, pero iguales. Porque somos todos personas completas. Porque un hombre es capaz de ver lo que vale una mujer. Y porque una mujer es capaz de ver lo que vale un hombre.


"El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

1 comentario:

  1. Bueno,no se si el mensaje que te deje antes esta por ahi o no,da igual,solo decirte que magnifica entrada,siempre te dije que escribias muy bien,aunque dejas algunos relatos a medias,espero que te vaya muy bien.....

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