martes 14 de febrero de 2012

¿Debería ser despedid@?

Acabo de leer un artículo sobre los jefes que empieza con una pregunta: "¿por qué los buenos profesionales abandonan buenas organizaciones?". Mientras lo leía, se me ha ocurrido un símil para profesores universitarios, y me he visto en la necesidad de plasmarlo aqui. En gris y más pequeñito están las frases del artículo original, que también podeis leer pinchando aqui.

¿POR QUÉ buenos profesionales ABANDONAN buenas organizaciones?
¿Porqué los buenos estudiantes acaban desmotivándose con sus carreras?
Uno de los factores claves puede ser “el jefe”.
Uno de los factores clave puede ser "el profesor (o profesora, claro)".
Y es que cualquier persona puede ser mal jefe, solo hay que:
Y es que cualquier persona puede ser mal profesor, solo hay que:
1. Olvidar decir “gracias”.
1. Olvidar decir "buenos días" "me llamo..." olvidar sonreir.
2. Olvidar que el profesional tiene un niño enfermo en casa.
2. Olvidar que el alumno tiene una vida más allá de su asignatura.
3. Actuar con arrogancia.
3. Actuar con arrogancia y creer que la libertad de cátedra es hacer lo que a uno le de la gana porque está en su derecho (¿saben que también tenemos derechos los estudiantes? ¿y que tienen en sus manos la capacidad de MOTIVARNOS tope si solo se esfuerzan un poquito?)
4. Apuntarse méritos que no le corresponden.
4. Hacer una pésima organización de clases y prácticas y dejar a los alumnos la responsabilidad de arreglarlas, sin mover ni un dedo por procurarnos unas condiciones dignas (clases avisadas a última hora, cambiar los criterios de examen sin avisar, mandarnos con tutores que no quieren saber nada de nosotros...os suena?)
5. Pasar una mala noche y después pagarlo con sus subordinados.
5. Pasar una mala noche (o peor, estar cabreado con el decano o con el sistema y estar amargado por sus condiciones laborales) y después pagarlo con sus alumnos (que no tenemos la culpa ¿queda claro?).

Estas son cosas pequeñas. Después hay cosas más importantes, como:
1. No hablar con los empleados sobre su desarrollo profesional.
1. No interesarse por si los alumnos están aprovechando la asignatura y las prácticas, no evaluar su propia docencia y centrarse en el "si suspende es porque no tiene usted ni idea".
2. No tener en cuenta si los empleados aprenden nuevas cosas.
2. No pararse a pensar si los alumnos realmente están aprendiedo con su asignatura, o sí el elevado número de suspensos corresponde realmente a que está siendo un pésimo docente.
3. No considerar la necesidad de cambiar o adaptar normas que están pasadas de moda o anticuadas.
3. No considerar la necesidad de cambiar o adaptar maneras de dar clases, bibliografía utilizada, o incluso criterios de evaluación que están pasados de moda o anticuados.
4. Tratar a su gente de forma inadecuada e injustamente, o con arrogancia.
4. Tratar a sus alumnos de forma inadecuada e injustamente, o con arrogancia, subido a su cátedra o a su plaza de profesor, como si los estudiantes fuéramos niñ@s de parvulario a los que hay que educar y disciplinar.

Y para terminar con el símil: "Mi (jefe) profesor NO ME (NOS) GUSTA: ¿creéis que debería ser despedido?" Uy si, espera sentado chaval! Que va, no somos tan radicales (aunque algunos sí que se lo merecen con creces, pero hoy me siento benévola...). Nos basta con que cambien un poco el chip.

Profesores universitarios del mundo: no somos crí@s, no somos basura ni somos menos que ustedes. Somos los futuros profesionales que cuidarán de su bienestar (¿se pararán a pensar eso cuando nos putean sin parar?). Una cosa digo: "arrieros somos"

(No se nota la ira contenida ¿no? Tendreis que perdonarme, pero hoy he tenido una revisión de examen muy decepcionante y además una profesora ha perdido mi memoria de prácticas, y claro, acaban saliendo estas cosas... Que si, que también hay profesores que son un encanto, pero por alguna extraña razón asociada a las leyes de Murphy, los que abundan son los otros...).


jueves 2 de febrero de 2012

El Patch Adams real

Entrevista a Patch Adams en Bolivia en Julio de 2011

Hace unos días encontré esto en youtube. Una entrevista completa a Patch Adams, traducida al español. Creo que refleja bastante bien quién es este personaje, como piensa y cómo actua. Para aquellos que todavía no le conozcan, os lo presento. El Patch Adams de verdad, conocido en América por ser un revolucionario del amor.

1º Parte: Un breve resumen ¿quién es Patch? ¿Por qué es un revolucionario, y en qué consiste su revolución?

2º Parte: Patch habla sobre política, sobre Dios, sobre sus ideas sobre la justicia.

3º Parte: Patch con un niño oncológico y despedida.

Emocionante ¿verdad? ¿Para cuándo una visita a España, Patch? Lo que yo daría por conocerle, por conocer el Geshundeit. Algún día...

martes 31 de enero de 2012

Experimento "Patch" - Un granito de arena en tiempos de crisis

El otro día, buscando inspiración para desarrollar una idea que me ronda por la mente, encontré una página muy curiosa, en la que han elaborado un estupendo plan de rescate contra la crisis. Se compone de 10 puntos, todos bastante sencillos y asequibles, todos os los recomiendo encarecidamente, pero sin duda, a mi el que más me ha gustado es el punto número 5: "Ponte una nariz de payaso". Ellos dicen que "A través de la nariz roja puedes entrar en otro mundo, o más bien en otra manera de ver el mundo, con ojos más inocentes pero también más abiertos, con una emocionalidad menos controlada y más sincera, con alma de niño o niña". y también que "La nariz roja es una forma simbólica de aceptar, reconocer y celebrar el hecho que al fin y al cabo, somos bastante ridículos".

Y al final de la explicación, proponen un ejercicio que me ha encantado. Os lo reproduzco aqui:
  1. Guarda siempre una nariz roja en la guantera del coche.
  2. La próxima vez que entres en un atasco terrible y sientas angustia, abre la guantera y colócate la nariz.
  3. No se trata de hacer nada. No hay que "hacer payasadas". Al contrario... Lleva la nariz con dignidad, como si fuera lo más natural. Compórtate como un conductor más. Puedes girarte para mirar a las personas que tienes a tu lado, como harías normalmente. Puedes saludarles si ellos te miran. Puedes mecerte o canturrear con la música de tu radiocassette. Incluso puedes enfadarte por el retraso. Pero siempre desde tu clown, con su sensibilidad.
  4. Fíjate, disimuládamente, en las reacciones de los demás.
  5. Verás como el tiempo discurre de otra manera, y que incluso eres más amable al volante. Disfruta. Y enhorabuena! porque estás haciendo un servicio público también para los demás.
Magnífico. Un ejercicio de vida cotidiana, simple, divertido, y al alcance de cualquiera. Yo tengo varias narices rojas en el cajón de mi escritorio. Es hora de desempolvarlas :) La próxima vez que coja el coche lo probaré, a ver que pasa. Y ya os cuento. ¿Qué me decis? ¿Os unís a mi en esta búsqueda de sonrisas?

martes 15 de noviembre de 2011

Nuevas generaciones


El otro día al salir de clase y montarme en el autobús para volver a casa, me senté cerca de 3 estudiantes que hablaban animosamente de sus respectivas carreras. Tras escuchar durante un rato me enteré de que eran estudiantes de 1º. Uno de ellos estaba en económicas, otra en biología y la otra en magisterio. Hablaban sobre las asignaturas y los profesores, sobre las novatadas y sobre la vida universitaria en general. Me sonreí cuando uno de ellos dijo "Yo me esperaba que la universidad era de otra manera" y una de las chicas respondió "si, ¡yo creía que eran más fiestas y no tanto estudiar!"
Me hizo gracia porque normalmente a los alumnos de primero se los considera cabezas locas, que acaban suspendiendo la mayoría de las asignaturas porque se confían y se pasan el día de fiesta en fiesta. Supongo que ellos no pertenecen a ese cupo.

Me dio por ponerme a pensar en estos 5 años de universidad. Y me parece que hace mil años que entré en la carrera. Me recuerdo a mi misma como una novata asustada por lo que se me venía encima, pero tremendamente ilusionada porque la nueva etapa que comenzaba. A pesar de lo mucho que tuve que estudiar, acabé mi 1º año encantada con la universidad. Y los que siguieron fueron si cabe aún mejores. En fin, que para mi la universidad está siendo una etapa increíble, llena de buenos momentos y en la que he aprendido infinidad de cosas, y no solo académicamente hablando. Adoro la universidad. Me encanta. Y por eso, ahora que estoy apunto de cerrar esta etapa no puedo evitar que me de pena que esto se acabe.

Sin embargo, creo que 6 años de universidad son suficientes. Casi toda la gente de mi edad, ya ha terminado su carrera e incluso algunos están trabajando o preparando oposiciones. Y ahora cuando veo o escucho a los de 1º, 2º...como el otro día en el autobús, no puedo evitar sentirme un poco fuera de lugar. Todos esos miedos e inquietudes, esas dudas de los primeros años, ese estar desubicado, yo ya lo he superado. Nado como pez en el agua en mi facultad, incluso en los hospitales en los que hago las prácticas. Ya no soy esa alumna asustada que espera a que le den permiso para todo. Ahora revindico mis derechos como estudiante de tener unas buenas prácticas y de que se me trate como a una igual, que no por ser más jóven soy menos (sí más inexperta o más ingenua a lo mejor, pero no menos válida). Y ahora me toca empezar un nuevo camino, abrir una puerta nueva y desconocida. Empezar otra vez por ser novata hasta llegar a tener un lugar. Y me apetece bastante. Creo que ya estoy preparada.

De estudiante a residente, ya solo me queda un paso. El MIR. Y vaya paso...

lunes 30 de mayo de 2011

Miedo escénico. La 3 patas del éxito en los exámenes



Como ya vengo diciendo en unos cuantos post anteriores, uno de los retos a los que me tocaba enfrentarme este año era a los temibles exámenes orales de cirugía de la facultad de medicina de Málaga.

Casi desde que llegué, todo el que se enteraba de que me había matriculado aqui de la trauma ponía cara de terror y después de lástima. Decían "¿cómo se te ocurre?" o cosas parecidas, todas igualmente desalentadoras. Asi que todo el curso me lo he pasado temiendo que llegara el día del fatídico examen.

Yo me incluyo en la categoría de los que estudian mucho durante casi todo el curso. Siempre he sido de las que necesitan horas y horas de estudio, y horas y horas de descanso. Nunca he funcionado bien con el estrés, a diferencia de muchos de mis compañeros. Asi que se puede decir, que todos los exámenes me los preparo con bastante tiempo de antelación, el suficiente como para poder repasármelo al menos una o dos veces y tener la certeza de que me lo se con seguridad.
Para el examen de trauma, me he preparado durante más de un mes, he estudiado a conciencia, y la última semana he repasado mucho más de lo que suelo hacerlo normalmente. Hasta he comparado con libros, cosa que no suelo hacer, porque necesito más tiempo aún, y de estudiar tampoco se vive...
Cuando llegó el día del examen me sabía perfectamente la gran mayoría del temario. Sabía que si algo salía mal, no sería por falta de preparación. Y me centré en pensar en positivo, en repetirme a mi misma que no iba a permitir que los nervios arruinaran todo mi trabajo.

Cuando llegué a la facultad estaba nerviosa, pero no demasiado. Había repasado mentalmente aquel momento miles de veces para poder enfrentarme a él con seguiridad. También me vino bien tener a mis compañeras séneca cerca en los últimos minutos antes de que nos llamaran. Charlar un poco y bromear antes de un examen me ayuda a poner los pies en la tierra, y a darme cuenta de que solo es un examen, y no el juicio final.

Asi pues finalmente llegué, hablé y vencí. Aprobé.

Y después de hacerlo me puse a reflexionar sobre lo que había vivido. Porque estando alli me di cuenta de la cantidad de gente que lo pasa realmente mal con los exámenes. Y en esta facultad, especialmente con los de cirugía. La gente les tiene tanto miedo que dejan pasar incluso varias convocatorias sin presentarse, aun después de habérselo preparado. Se retiran en el último momento.
Esta mañana, cuando me tocó entrar al despacho del examinador de trauma, antes de mi pasaron dos chicas que ya se habían presentado antes, y afirmaban haber estudiado muchísimo. El profesor no las creyó. A todas las preguntas contestaban titubeando, se iban por las ramas y no llegaban a una conclusión. Les costaba horrores concentrarse en la pergunta que les tocaba y aunque tuvieron varias oportunidades y el profesor trató de orientarlas, no consiguieron convencerle de que se lo sabían. Mientras ellas defendían su examen, yo repasaba mentalmente la contestacióna todas las preguntas que formulaba el profesor. Sabía como encauzarlas todas y no eran demasiado rebuscadas asi que no entendía qué les pasaba a mis dos compañeras. El profesor tenía claro que no habían estudiado suficiente. A mi me dio mucho coraje, porque aunque no las conocía, dudaba mucho que ese fuera el motivo.

Yo creo firmemente que hay muchísimos estudiantes que a pesar de que se pasan semanas y meses perparándose exámenes importantes a los que le dedican mucho esfuerzo, al llegar el momento, no lo superan. Y en mi opinión esto se debe, en más del 99% de los casos, a que no se plantean si están haciéndolo bien. A que no ven más allá de sentarse enfrente de los apuntes y tratar de meterlos de pleno en su cabeza.
Y es que para los exámenes universitarios (al menos los de medicina y similar) hay algunas cosas importantes que casi todos estos estudiantes obvian y a las que no les dedican tiempo, y es que no se creen que éstas puedan realmente repercutir en su rendimiento .

1º: Autoconfianza. Es extremadamente importante que uno mismo se crea que puede aprobar. Las frases negativas como "voy a suspender", "soy incapaz de aprenderme esto", "no lo voy a conseguir"... repercuten de manera muy significativa en nuestra capacidad para estudiar. Aunque parezca una chorrada, se necesita energía y motivación para poder aprenderse todo lo que se nos exige para aprobar los exámenes. Cuanto más, si el examen es oral, y tenemos que defendernos públicamente ante un profesor que a veces incluso tiene toda la intención de suspendernos. Es muy importante confiar en nosotros mismos, pensar que podemos hacerlo, animarnos y pensar que todo nuestro esfuerzo va a tener su recompensa. Hay una frase que dicen mucho mis amigos, y que yo me creo a pies juntillas: "la motivación es el 70% del éxito".

2º: Descanso. Otra asignatura pendiente. Muchos estudiantes no descansan lo suficiente en exámenes. Nuestro cerebro, al igual que el resto del cuerpo necesita un respiro de vez en cuando. No podemos pasarnos todo un día sin levantarnos de la silla y pretender que nuestra concentración no se vea mermada. No podemos reducir las horas de sueño durante semanas, atiborrarnos de cafeina y luego querer rendir al 100%. El problema está en que mucha gente no se cree que a veces, menos es más. Y es que menos horas de estudio por un descanso a tiempo nos ayuda a asimilar lo que estamos estudiando y nos permite renidir más en menos tiempo.

Yo no me considero la mejor estudiante del mundo, y he conocido miles de maneras de enfrentarse a los exámenes. Tengo amigos que incluso desobedeciendo estas recomendaciones, tienen muy buenos resultados, lo que me insta a reconocer que cada persona es un mundo. Pero también pienso que si a una persona no le va bien con un método de estudio, a lo mejor debería pensar en cambiarlo. Es decir, toda esa gente que estudia tanto, tanto, tanto, que realmente sufren en los exámenes, los que se han presentado 2 o 3 veces al mismo examen sin resultado, los que llevan 2 o 3 años de retraso, esos a los que les dan ataques de ansiedad... ¿no creeis que es hora de cambiar de perspectiva? El problema no está en que seais más torpes, o las horas que le echais, si no en los aspectos adyacentes al echo de estudiar.

Mucha gente cree que estudiar es sinónimo de memorizar. Y no lo es. Estudiar también incluye saber sintetizar, saber quedarse con lo importante y razonar la mayor parte, para no saturarse de datos. A veces creo que nos harían a todos un bien muy grande si antes de entrar en la carrera nos enseñasen a usar mejor nuestro cerebro: cómo funciona la memoria y el aprendizaje, los trucos y los atajos. Como cuando las academias te enseñan a hacer un examen tipo test. Y es que para cada tipo de examen hay una forma distinta de estudiar. No es lo mismo prepararse un tipo test, que un desarollo o un oral. Y mucha gente estudia siempre igual para todo. Asi que probablemente esta sea la 3º pata del éxito en los exámenes.

Como he dicho, no me considero la mejor estudiante del mundo, pero si puedo decir que estudiar es una de las cosas que mejor se me dan. Siempre me ha ido muy bien y me da mucha rabia ver como gente trabajadora e inteligente se chocan una y otra vez con el mismo muro. A todos ellos, nunca me cansaré de repetirlo: autoconfianza, descanso y técnicas de estudio. No las perdais de vista. Tomáoslas en serio. Porque además de ser unas buenas aliadas también nos ayudan a conservar lo más importante, y lo que sin duda más descuidamos los estudiantes en épocas de exámenes: nuestra salud. No nos permitamos ataques de ansiedad, ni de pánico, ni sofocones ni depresiones. Los resultado en los exámenes no definen quiénes somos ni dónde llegaremos. Eso solo lo definimos nosotros, nuestra motivación y nuestras ganas de luchar por lo que nos importa. Pensemos que las adversidades nos hacen más fuertes, que nos servirán de entrenamiento para afrontar los momentos más duros de nuestra vida laboral, que también los habrá y seguramente serán peores.
Sin duda alguna, la mayoría de las veces, el miedo que tenemos a los exámenes viene de la fama que nosotros mismos hemos creado. Empecemos a cambiar eso de "es imposible aprobar esa asignatura" por "por muy difícil que me lo pongan, si me lo preparo bien se que lo voy a superar". Y como me digo yo siempre que escucho hablar sobre estas famosas "asignaturas imposibles": si otros antes que yo la han aprobado, ¿por qué no voy a aprobarla yo?

Mucho ánimo para todos los que ahora estamos de exámenes. Y en especial para mis compañeros de la facultad de Málaga, para los séneca, y por supuesto para mis amigos de Badajoz, que están teniendo exámenes durillos, y el cansancio de todo el curso va haciendo mella en los ánimos. Ya casi somos médicos. Repite conmigo: "¡Voy a aprobarlo todo!" ;)